bc

La obsesión oscura de Thiago

book_age18+
260
SEGUIR
3.8K
LEER
heroína genial
drama
ciudad
like
intro-logo
Descripción

Gia lo perdió todo en un suspiro: sus padres, su hogar, su herencia... y con ello, también la inocencia. Nacida en San Francisco, de belleza deslumbrante y cabello rojizo como fuego, se vio empujada al abismo tras la tragedia. Su único hermano decidió irse en busca de un futuro que no la incluía a ella y Gia quedó sola, atrapada en una ciudad que ya no tenía nada para ofrecerle.

Cuando la desesperación golpea más fuerte que el duelo, Gia acepta lo impensable: vender su cuerpo como bailarina en un club nocturno.

Un lugar donde jamás pensó encontrar algo relevante, hasta que aparece él.

Un hombre perfecto y tan seductor como peligroso.

Gia cree que la suerte finalmente le sonríe, pero no sabe que ha caído en la trampa más dulce y letal. Pronto, descubrirá que el amor también puede devorar, y que entre la lujuria, las mentiras y los secretos, hay un precio que se termina pagando.

Y cuando todas las puertas se cierren, Gia aprenderá que hay alas que se forjan en el infierno… para volar incluso sobre las llamas.

chap-preview
Vista previa gratis
Sin opción
Sinopsis: Gia lo perdió todo en un suspiro: sus padres, su hogar, su herencia... y con ello, también la inocencia. Nacida en San Francisco, de belleza deslumbrante y cabello rojizo como fuego, se vio empujada al abismo tras la tragedia. Su único hermano decidió irse en busca de un futuro que no la incluía a ella y Gia quedó sola, atrapada en una ciudad que ya no tenía nada para ofrecerle. Cuando la desesperación golpea más fuerte que el duelo, Gia acepta lo impensable: vender su cuerpo como bailarina en un club nocturno. Un lugar donde jamás pensó encontrar algo relevante, hasta que aparece él. Un hombre perfecto y tan seductor como peligroso. Gia cree que la suerte finalmente le sonríe, pero no sabe que ha caído en la trampa más dulce y letal. Pronto, descubrirá que el amor también puede devorar, y que entre la lujuria, las mentiras y los secretos, hay un precio que se termina pagando. Y cuando todas las puertas se cierren, Gia aprenderá que hay alas que se forjan en el infierno… para volar incluso sobre las llamas. ... Mi rostro está cargado de maquillaje, pero de alguna forma, parece encajar perfectamente en mis facciones, suelto mi cabello rojizo, las ondas hacen su trabajo. —¡Con ustedes la revelación de la noche! —escucho el parlante a lo lejos. —Muévete cariño, te toca dice alguien al tocar la puerta de mi camerino. Con un vestido repleto de lentejuelas, que me pone los senos cerca de la garganta, y apenas cubre mis nalgas, doy una vuelta levantando un pie, los tacones de aguja en color rojo lucen increíbles. Respiro profundo, y abro la puerta, camino por el pasillo y los aplausos se escuchan cada vez más fuerte. Una luz roja alumbra mi entrada, la música de fondo va primero, y algo de humo antecede mi entrada. Pongo un pie en el escenario y me olvido de todo, los hombres gritan con furor, tomó el tubo con una mano y levantó las piernas de un solo salto, me deslizó por el metal y solo existo yo, la música y mi coraje para bailar. Ha llegado el momento, después de varias piruetas, los hombres gritan al unísono. —¡Quítate el vestido! —. Me despojo de la hermosa pieza de lentejuelas, mi cuerpo se exhibe ahora en lencería negra diminuta, y aunque estoy a punto de desmayarme, doy tres y cuatro giros, subo a lo más alto del tubo, me deslizo y mi acto termina con un split completo. Todos me miran, todos me lanzan sus asquerosos billetes, un par de tipos intentan subir y tocarme, pero los guardias no lo permiten, con una sonrisa acartonada, recojo el dinero, y a punto de salir del escenario, me pregunto. ¿Cómo demonios llegué aquí? . 12 horas antes… . Mi nombre parece no ser importante, no en este lugar, recibo noticias y aunque son las que esperaba, no me agradan en realidad. Dejé la universidad, mis veinte años de vida me consumen como el fuego a la madera, mis padres murieron, mi hermano no ha vuelto en meses, perdí la casa. Dios qué más podría pasar. Rento un pequeño departamento, la zona no es la mejor, pero me he acoplado. Mi vecina tiene tres veces mi edad, me cuenta sus viejas glorias, mientras bebemos té, todo parece absurdo, no es como yo lo imaginé alguna vez, ni siquiera está cerca de ser así, pero ahora no puedo solo quejarme. Me levanto de la cama, lanzo las sabanas al suelo, se que debo ponerlas en la lavadora, miro mi cuerpo en el espejo ovalado, he perdido peso, comer una vez al dia, no es algo bueno para nadie, lavo mi rostro, y salgo de mi habitación, peluso maulla, quiere que habrá la puerta para observar la vista que le da el octavo piso, hace frío, está entrando el invierno, y solo de pensar en la ropa que debo de usar maldigo el clima. Voy a la cocina y preparo café, con anhelo observo como el agua caliente manchada del tostado cae en la jarra, espero paciente, sin moverme, mientras la cafetera hace su trabajo, mis pensamientos giran una y otra vez en mi cabeza. El sonido del agua hirviendo, me causa algo extraño, ansío beber café, busco algo de pan tostado y jalea, debo darme prisa, la entrevista es en un par de horas, trabajar en ese restaurante de porquería me tiene agotada. Sirvo café en mi taza favorita, muerdo el pan, y peluso sube a la barra me mira con esos ojos extraños desafiantes, espera por probar de mi magnífico desayuno, rompo un trozo y se lo entregó, lame solo la jalea y salta para abandonarme —Bueno, es normal que todos me den la espalda —le digo, sabiendo que no tendré respuesta. . Salgo de la ducha, un vestido azul de una sola pieza y tacones negros, de quince centímetros, son los que he elegido para ir a aquella entrevista, camino por el pasillo y tomo mi abrigo, me aseguro de tener las llaves en mi bolso y salgo de prisa, estoy retrasada, vivo a las afueras de la ciudad, tomó el subterráneo y mis audífonos me hacen escuchar, “Like a Virgin” de Madonna. Busco un asiento y un par de tipos me miran con lujuria detesto tomar está ruta todos los días, pero no tengo otra opción. Al fin el subterráneo se detiene en la estación, bajo de prisa y subo las escaleras, estas están mojadas gracias a que llovió toda la noche, trato de caminar tan deprisa como mis tacones me lo permiten. Después de un par de cuadras, al fin estoy frente al edificio, respiró profundo bajo la mirada y pienso en detenerme, en salir corriendo, y buscar algo más. Por un instante quiero creer en que ocurrirá algún milagro, que tal vez de la nada un paquete de billetes grandes caerá a mis pies y podré rechazar la idea de trabajar en este sitio, pero esa esperanza se desvanece, miró hacia atrás, el viento se lleva en un remolino las hojas secas que cubren la mayor parte de la acera, toco la puerta negra, y una mujer de aspecto excéntrico me abre, usa un abrigo viejo con motes falsos de leopardo, me mira de arriba abajo y me señala el camino. Unas escaleras que parecen no tener fin están frente a mi, las subo de prisa, evitó tocar las paredes roídas por la humedad, hasta que al fin llego al segundo piso, doblo y subo de nuevo, miró para ambos lados y al fondo un letrero amarillento en la puerta, que dice “Manager” cuelga de esta. Respiro una vez más, para recuperar el aliento, el piso tiene una alfombra roja ennegrecida, tocó la puerta y alguien del otro lado me ordena que entre. —Buenas tardes, me llamaron esta mañana —explicó de inmediato. Un tipo de aspecto descuidado, con calva y bigote mal recortado, come una rosquilla mientras me observa con desdén. —Entra y cierra la puerta —ordena, yo trago saliva, hago lo que me ha indicado y me quedo de pie frente a él. —Soy Gia —abro la boca de nuevo, no puedo evitar sentir, como mis palabras se arrastran con esfuerzo por mis labios. —Lo sé, Camilo me habló de ti, dijo que serías la indicada, pero tal vez solo es un chico entusiasmado —dice el hombre de mirada extraña y cansada. Aprieto los labios, no sé qué decir. —Bueno tal vez la primera impresión no sea suficiente —dice y se pone de pie —, quitate la ropa —suelta con habilidad, como si esas palabras fueran dichas por él todos los días. Abro los ojos y doy un paso atrás, siento como mi cuerpo se paraliza, comienzo a arrepentirme de haber venido, pero él sonríe. —No te preocupes, a ti y a mí nos gusta lo mismo —dice y pone sus manos sobre mi abrigo. Con destreza me despoja de la prenda, y muerde su labio inferior, pero por extraño que parezca no siento aquella lascivia en sus ademanes, recarga su codo en su otro brazo que cruza por su pecho mientras, lleva su mano al mentón, me rodea, con lentitud, y yo muero de los nervios. —El vestido, vamos —dice y yo me hielo. —Vamos cariño, necesito saber que vales la pena —suelta, y con dificultad bajo el tirante de uno de mis hombros, hago lo mismo con el otro, deslizo la cremallera y mi vestido cae al suelo, el tipo lleva sus manos hasta mi cintura y me empuja delicadamente hacia atrás, levantó un pie y luego el otro, para sacarme el vestido por completo, gira su índice en un mismo eje imaginario, indicándome, que debo darme una vuelta completa y lo hago. Estoy temblando de miedo o de frío, no estoy segura, él guarda silencio, pero su respiración es intensa. —Vístete, ve con Rubí, ella te explicará todo, comienzas esta noche —dice y se aleja, se sienta en su escritorio, y toma de nuevo la rosquilla, entre sus dedos. Me visto deprisa y me quedo de pie, él me mira hundiendo sus ojos debajo de sus cejas sin levantar el rostro. —Disculpe, ¿está noche? —pregunto abrumada. —No me hagas perder el tiempo cariño, si esta noche —gruñe. —Tengo que renunciar a mi otro empleo, yo… —su mirada hace que calle mis palabras. —De acuerdo esta noche… gracias señor —digo con prisa, mi voz es acelerada, no se si reir o llorar o tal vez mi deseo es el de querer gritar. —No me llames señor, llámame “Tomy” —ladea una mueca, se lleva la rosquilla a su boca, y salgo de aquel lugar. No se como sentirme, no entiendo como fui capaz de hacer esto, por fortuna y a pesar de cualquier pronóstico, salí ilesa, al menos por esta vez. Rubí es el nombre de la mujer que me abrió la puerta, me ha explicado todo a detalle y me ha indicado qué debo estar lista a las ocho de la noche. Mentí, dije que era experta y si, al menos en danza, ballet y contemporáneo fui una experta hasta que ya no pude hacerlo mas, no tengo idea de cómo será trabajar en un lugar como ese, pero no tengo otra opción. . Faltan dos minutos para las ocho de la noche, me he dormido un par de horas, me di una ducha y alimenté a peluso, salí con el alma fuera de mi cuerpo y hasta ahora sigo sin conseguir que vuelva a mí. Estoy justo frente a la puerta negra y como un “Déjá vu” las hojas se remolinan con el viento, giró el rostro, mientras mi cabello se atraviesa en mis ojos, respiró profundo y tocó la puerta negra. Esta noche bailaré para los hombres y lo haré de una forma qué jamás antes pensé en hacerlo, pero como ya lo dije antes y como ahora lo confirmo, no tengo más opción.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
101.9K
bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.7K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
25.7K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
54.3K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook