— ¿No recuerdas nada? —llego a preguntar con cautelo, al mismo tiempo que me sirvo en una taza algo de cereal y leche. Ashton come lo mismo, tiene los ojos cerrados mientras mastica, luce demacrado y cansado y a decir verdad, ¿Quién no lo estaría si te obligan a levantarte temprano? Pues, nuestra madre irrumpió en mi habitación, llevaba una linterna en mano, y cuando nos alumbró a Ashton y a mí, supe que estábamos jodidos, yo no tanto, pero él sí, y mucho. En otro momento me hubiese reído al presenciar cómo mamá sacaba a mi hermano jalándole de la camisa, pero me sentía como una mierda, bueno, me sigo sintiendo de esa manera. —No sé —murmura y vuelve a meterse una cucharada de cereal a la boca. —Darling, cuando vengas de regreso de la escuela, necesito que pases por unas cosas en el súpe

