Su mirada me inspecciona de pies a cabeza, suelta un largo suspiro, dejando su teléfono en la mesa que se encuentra al lado de su cama, está en pijamas y lleva una moña alta y desarreglada, sin ninguna pisca de maquillaje. Es Bridget a lo natural y así sigue siendo hermosa. —Tu mamá me dejó pasar —explico mi presencia en su habitación. Ella se encoge de hombros, restándole importancia al asunto y se levanta de su cama, para ir directo a su pequeño escritorio y sentarse en la silla de este. Necesito que diga algo, pero no lo hace y eso me vuelve loca, más de lo que podría quedar con todo lo sucedido—. Tobías me ha dicho que has metido una carta diciendo que faltarás una semana —se vuelve a encoger de hombros. Quiero zarandearla, quitarle esa actitud tan pesada que tiene, pero sé que me cla

