A la hora de matemáticas, cuando entro al salón lo primero que busco con la mirada es a un chico rubio y de ojos azules, pero no me encuentro con eso, realmente él no está en nuestra habitual mesa, quiero creer que no ha llegado y que no tarda en hacerlo, pero esta idea se esfuma cuando el timbre suena, dando a entender que las clases están a punto de dar su inicio. Me obligo a ir a mi silla, me siento y coloco mi mochila sobre la mesa, es tonto decir que me siento algo mal por su ausencia, pero es cierto. El profesor Charles entra al salón diciendo buenos días, algunos le responden, en otra ocasión lo hubiese hecho, pero el hecho de que el asiento a mi lado esté vacío me hace estar desconectada. Me pregunto si Michael le contó sobre nuestro encuentro en la cafetería en el centro comercia

