—Le dije que lo pensaría, que me diera tiempo, han pasado dos días y en la escuela es un desastre, no puedo evitarlo, tampoco puedo evitar a Bridget, ¿Qué se supone que deba hacer? —suelto un gran suspiro de cansancio cuando termino de contar mi gran dilema a Valentina, quien me ve expectante con su café en manos, parece sorprendida con todo lo que le he dicho, tal vez piensa que me lo he sacado de internet, de esas páginas de historias clichés. A decir verdad, necesitaba palabras realistas, sin rodeos o bromas, y por eso recurrí a mi antigua amiga, sí, la prima de Calum, la chica fabulosa y con actitud presumida, pero que realmente no lo es. Valentina le da un sorbo a su café, parece analizar todo, y cuando digo todo, es absolutamente todo, le contado desde inicio a fin, lo bueno y lo m

