El sabio ermitaño

2343 Palabras
Al salir de mi habitación bien equipado con las cosas que me habían dado con una sonrisa en mi rostro Andy me miro emocionado, pues era la primera exploración que íbamos a hacer, o al menos eso sentía yo, — se siente grandioso no tener las vendas puestas – replique mientras bajaba y Andy mirándome respondió de vuelta — pero no por eso vamos a estar de descuidados, recuerda que Alan dijo que para estar seguros debes terminar de tomar esas pastillas y una vez hecho eso estarás bien – yo sonriendo asentí y de inmediato me eché a correr — ¡vamos Andy! Que se nos hace tarde – este me miro como me alejaba y con una sonrisa en su rostro empezó a correr atrás de mí Al salir de la cueva no tenía ni Rabana idea de hacia dónde ir, así que quedándome parado por unos instantes Andy me adelanto enseguida y mientras corría dijo — ¡Vamos! ¿No que se nos hace tarde? – yo avergonzado lo mire mientras me aguantaba la risa Continuamos corriendo hacia un lado del bosque yendo derecho hacia las montañas, donde Andy me había dicho que se encontraban los mineros, es un poco preocupante pues ir directamente donde te dijeron claramente que no vayas, bueno te da un poco de escalofríos, tras unas cuantas horas llegamos hasta donde estaban los mineros — ¡vamos pronto, ponte la capucha y a tierra! - ¿Qué? A que se refiere, bueno como sea mejor hagámosle caso pronto Así que poniéndome la capucha y arrastrándonos por el suelo hasta llegar al borde de un risco, vi a lo lejos que salía humo cerca del pie de la montaña, mineros supuse — Jake, ahora te servirá el monóculo, echa un vistazo y dime que ves, si logras ver a mineros avísame cuantos, si tienen perros guardianes de igual forma dime cuantos — ¡a la orden! – exclame con emoción Hasta ahora solo había utilizado el monóculo para ver animales y jugar, pero hoy al fin tendrá un uso de verdad ¡Qué emoción! De inmediato puse la mirada de donde salía el humo no había nada aparente más que unas rejas antes de poder entrar a la mina y frente a eso una fogata donde estaban sentados tres hombres con un aspecto melancólico me pregunto ¿Qué pensaran? Creo que están cocinando algo, conejo tal vez, como sea no me distraje y seguí mirando en los alrededores, había varios perros tal vez unos ocho o más, estaban jugando con los hombres de la fogata así que se movían mucho como para contarlos bien, había varios que tenían el mismo color es confuso — Bien ¿Qué ves? – dijo Andy intrigado, mientras yo susurrando le dije — No estoy seguro de cuantos perros, pero por lo pronto logro ver a tres mineros cerca de la fogata y alrededor de ocho perros, parecen de casería – él asintió y dándose media vuelta empezó a caminar — ¡espera! ¿A dónde vas? – pregunte confundido, él mirándome rio y dijo — Pues donde el “sabio ermitaño” – yo totalmente en blanco mirándolo me acerqué y le dije — ¿Realmente no era necesario revisar cuantos mineros y perros había cierto? – él entre risas respondió de vuelta — ¡Claro que nos sirve! Así vemos que tan difícil seria si nos metemos en problemas con ellos, si un día queremos pasar cerca de ellos claro jajaja – yo molesto le di un golpe en su hombro, el mientras reía continuo — ¡ay! Vamos, es decir al menos hiciste uso de tu monóculo ¿no? – yo al igual que él, empecé a reír, cambiando su risa él un poco más serio dijo — Bueno, tal parece que no debemos acercarnos para nada, veo que aumentaron sus perros desde la última vez que vine – yo intrigado pregunté — Y ¿Cuántos había la última vez? – el ya serio replico — Solo había dos… - Yo tragando un poco de saliva me impresioné pues había aumentado en un gran número y son de cacería así que eso es muy malo, me pregunto qué harán con tantos mientras pensaba en ello, llegamos hasta una colina y en la cima de ella, Andy se paró y mirando a lo lejos replico — Mira, allí es a donde debemos llegar – señalando hacia un lugar, mientras yo me iba acercando exhausto, ya habíamos caminado y corrido demasiado no sé dé donde puede tener tantas energías él, al llegar a la cima mire lo que señalaba — ¡wow! – dije con impresión, era un lago ¡enorme! Totalmente impresionado lo mire y pregunte — espera, ese lago se ve enorme y está muy lejos, Andy ¿no me digas que aún falta mucho? – el avergonzado asintió y sin más que hacer tuvimos que continuar con el viaje Parecía que no tenía fin, tal vez llevamos horas y horas caminando, no lo sé, ha sido un viaje muy largo. Mientras caminábamos iba tratando de recordar por donde vinimos, pero era absolutamente imposible a partir de la colonia todo es igual, en este momento ni el consejo que me dio Andy de buscar lugares de referencia sirve, la mayoría de árboles son como que si los hubieran copiado exactamente igual ¿Qué sucede con este lugar? — Andy, ¿Estás seguro de a dónde vamos? – él un poco avergonzado y nervioso respondió — Claro que sí, he venido miles de veces – en su voz note como le temblaba, algo no anda bien — ¿Andy? – él tragando saliva me respondió — ¿dime Jake? ¿Qué necesitas hermano? – — No sabes dónde estamos ¿cierto? – él volteando a verme se frotó la cabeza y con una sonrisa respondió de vuelta — Creo, que no jaja – — ¡Rábanos Andy! ¡Dijiste que sabías a dónde íbamos! – le reproche muy alterado, mientras dentro de mí se prendieron todos mis instintos buscando una salida del sitio — ahora ¿Qué haremos? – pregunte histérico mientras él miraba hacia el cielo y dijo — A ver, ¿Cómo fue la última vez que llegue? – mientras se sentaba y ponía una cara pensante, yo levante las manos en señal de que me había cansado y empecé a caminar — ¡no me quedaré a que oscurezca! – Tras esas palabras empecé a caminar, esperando un “no te vayas, te puedes perder” por parte de Andy, pero este se quedó totalmente inmutado y yo todavía más furioso continúe caminando mientras iba diciendo a regañadientes “siempre que confió en que sepa el camino, se pierde ¡¿Por qué?! ¡Dios! ¡Santa madre de los rábanos que furia!” Claro que nada de lo que iba diciendo servía de nada, pues había comenzado hablar solo y tras varios pasos llegue hasta un claro y corriendo a toda velocidad ¿llegue a donde estaba sentado Andy? — ¡¿Qué?! – dije muy confundido, mientras Andy mirándome exclamo — ¡Ah! Sí, no te lo dije, no importa hacia donde vayas, el bosque te hará caminar en círculos y bueno. Llegarás hasta el mismo punto donde empezaste, lo lamento jaja – yo totalmente histérico, me empecé a rascar mi cabeza con fuerza pues por alguna razón jamás me había sentido tan acorralado a una situación ¡tan absurda! — A ver, déjame ver si acabe de entender Andy. Me trajiste con mentiras a una locación donde no ha entrado nadie y probablemente nadie lo hará, sin que nadie lo sepa y no exclusivamente con eso también te guardaste el secreto de que el maldito bosque ¿te hace caminar en círculos? – él avergonzando me miro y dijo sonriente — ¿tal vez? – yo me senté alado de él pues había perdido toda esperanza No sabré jamás que significaba mi sueño y peor aún estaba perdido en el bosque con Andy y probablemente vamos a morir de hambre o de cualquier cosa aquí, pues nadie sabe ¡QUE ESTAMOS AQUÍ! Tratando de respirar y calmarme a Andy se le ocurrió algo (al fin) — ¡lo tengo! – dijo mientras se levantaba de inmediato y yo ya con ganas de llorar lo mire confundido y pregunte — ¿Qué tienes? – él con una sonrisa dijo — Recordé como llegue la última vez, únicamente seguí a Pelusa tras decirle “guíame” – de inmediato me levante junto a él y los dos nos paramos frente a Pelusa el cual estaba recostado en el césped esperando que nos movamos. Este al mirar que nos pusimos frente a él se sentó y mirándonos fijamente Andy le dijo — Pelusa… “Guíame” – Pelusa le ladro y de inmediato se puso en pie y empezó a caminar en una dirección, Andy y yo nos pusimos más que felices y tomando las mochilas empezamos a seguirlo rápidamente Pelusa extrañamente empezó a correr y nosotros atrás de él, emocionados seguimos el ritmo por varios minutos hasta que llegamos a un estanque allí Andy se detuvo en seco y yo tras él — ¿Qué sucede? – pregunte agitado tratando de tomar aire, él igualmente tomando aire, entre suspiros dijo — Llegamos, este es el lugar del “sabio ermitaño” – yo un poco intrigado me fui acercando para ver cómo era El lugar era un completo paraíso, era un claro lleno de flores un pequeño arroyo y un árbol enorme en el cual estaban varios animales reunidos, eran de todas las especies, pequeños venados, armadillos, mapaches, ardillas, conejos ¡todos! Aves, todos no entendía que pasaba. Esto es más raro que el sueño, Pelusa se fue a sentar junto con los animales y por lo que me contó Andy supondré que están allí por el “sabio ermitaño” Así que acercándome lentamente lo mire era un anciano el cual vestía con una capa, realmente estaba muy limpia como para ser lo único que usa, estaba sin zapatos y les daba de comer a los animales, me recuerda a un hippie en todos los sentidos — Jake, un gusto conocerte – dijo el señor y yo un poco confundido me fui acercando y pregunté — Perdón, pero ¿Cómo sabe mi nombre? – el sonriente seguía dándoles de comer y al levantarse acaricio a Pelusa y replico — Bueno, el dios ciervo me contó que vendrías – Andy sin querer dio un pequeño grito como a una chica cuando le cuentan un chisme, o como un niño al que le dieron un juguete nuevo. Susurrando este dijo — ¡sabía que era el dios ciervo! – confundido negué con la cabeza y empecé hacer preguntas — A ver, a ver ¿Cuál dios ciervo? Señor puede ser más específico y ¿quitar las cosas hippies? – el sonriente me miro y dijo — Creo que no has tenido un buen día ¿cierto? – yo de inmediato asentí y le dije un poco histérico — ¿Pues no? Como cree que podría ser bueno, el día que al fin me van a sacar las vendas que tanto me incomodaban, ¡me da una pesadilla apenas me despierto! Y eso no es todo después en la tarde tengo otra pesadilla totalmente alocada la cual ¡me hace ver muertos! – él se detuvo de inmediato y mirándome un poco serio pregunto — Dijiste ¿muertos? – yo asentí de inmediato y él dijo — ¿me puedes contar, más acerca de aquel sueño? – yo sin dudarlo empecé a explicarle todo lo que vi y como lo vi Andy también estaba allí así que de inmediato me vio con una mirada diciéndome que ya entiende por qué estaba tan histérico al dormirse en la cabaña — Entiendo pequeño, Jake, el bosque te pide ayuda y lo que te hizo ver, es algo que puede pasar si no haces algo para evitarlo – yo totalmente confundido lo miré y dije — A ver, ¿Cómo que si no hago algo para evitarlo? Es decir, usted me debe ayudar ¿no? – el sonriente se levantó y cogiendo un cuenco, tomo un poco del agua del arroyo y también busco unas hiervas mientras replico — No es mi destino salvar al bosque, Jake el bosque te eligió a ti, no a mí – yo mirando confundido y con una expresión seria a Andy, como diciéndole “¿qué rábanos?” él solo se encogió de brazos y nada más, yo solo negué con la cabeza y me preguntaba ¿Qué rábanos? Porque en serio esto no es normal El señor estuvo un momento buscando y al encontrar algo tomo unas cuantas flores y hojas y machacándolas las puso con el agua y me las entrego — Ten muchacho, esto te ayudará, yo no puedo hacer más por ti – yo extrañado miré el cuenco con el agua y se veía como cualquier té, así que mirando a Andy me encogí de hombros. Pues no tenía otra opción, Andy confía en él, me tocara a mí también hacerlo Así que de inmediato empecé a tomarlo, este era amargo y al finalizarlo me sentí un poco extraño — ¿Qué tenía esta cosa? – pregunte de inmediato tras acabar, el sonriente me miro y dijo — Es algo que necesitas muchacho, con ello dejaras de tener pesadillas, un remedio natural – yo totalmente sorprendido lo mire y replique — ¿en serio? Pues que hará, es ¿cómo un espanta pesadillas o algo así? – él riendo a carcajadas respondió — Claro que no, eso no existe pequeño – yo confundido dije — Entonces, ¿Qué hace exactamente el té? – él recostándose en su árbol nuevamente dijo — Este té, ayudara a que el mismo dios ciervo te explique que necesita de ti y así ya no tendrás pesadillas… - Genial me acaban de drogar… ¿Cierto? …
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