El perro había seguido hasta este lugar a un pequeño hurón que corría por su pobre y desdichada vida, sin darme cuenta me entro una furia muy grande (tal vez porque en el fondo veía al hurón como a mi mismo) así que armándome de valor fui ayudarlo, este se metió de inmediato en un tronco de su igual tamaño quedando un poco más seguro de que no se lo comieran, mientras yo me acerque y con una rama que estaba en el suelo encare aquel perro (recordemos que son de casería así que este era casi de mi tamaño) al acercarme y ponerme frente a él, de inmediato empecé a sentir como el miedo se empezó apoderar de mi cuerpo así que me paralice, era un perro ¡gigante! Mientras escuche la voz de Andy desde atrás que decía
Pelusa de inmediato salto y se puso frente a mí protegiéndome y Andy detrás de él recogiendo una rama del suelo al igual que yo.
— ¡vamos apresúrate Jake! – dijo este igual un poco nervioso mientras yo trate de tomar de inmediato al hurón, pero este al estar asustado solo retrocedió más
Maldición, si no lo saco pronto de allí, seremos cena de perros de cacería y peor aún seriamos atrapados por los mineros y eso sí que es malo, nos entregarían a la policía y estos a su vez al orfanato de la otra ciudad
— ¡JAKE APRESURATE! – dijo Andy ya muy angustiado, pues el perro nos estaba gruñendo y aunque retrocedía lentamente, se escuchaba como detrás venían el resto y también linternas eran mineros
Ya sin pensarlo dos veces recogí el tronco y empezándolo a pisar con todas mis fuerzas logre partirlo y recoger el pedazo donde se encontraba el hurón encerrado, con él ya en mis brazos grite
— ¡corre! – de inmediato Andy trato de espantarlo
Y con eso empezamos a correr como si nuestra vida dependiera de ello (lo cual así era)
El perro dio un fuerte ladrido y con él, toda su jauría, era muy malo mientras corríamos Andy angustiado me miro y pregunto
— ¿Tienes al hurón? – yo asentí y el de inmediato dijo — ¡Bien, entonces sígueme y no hagas preguntas! – de inmediato se puso al frente y con Pelusa, corrimos y corrimos con varios gritos atrás nuestro
Hasta que llegamos a una parte del río, yo confundido le dije
— ¿Qué haremos? – él mirándome con una sonrisa dijo
— Te dije que no hagas preguntas – solo para después lanzarse de inmediato al agua y dejarse llevar por la corriente
¡Rábanos! Se quiere morir, pensé dentro de mí, mientras detrás seguía escuchando como se iban acercando a gran velocidad, dándome la vuelta miré como ya estaban a unos cuantos metros, antes de encontrarme, rábanos, rábanos, mirando por un hueco del tronco al hurón, este me veía con ternura buscando compasión y que lo salvara. No me queda otra opción, abrí mi mochila y poniendo al hurón dentro de ella, mire al agua y tragando saliva, salte y sumergiéndome tras unos segundos volví a flote gracias al tronco pues no lo solté, no quería morir ahogado, el pobre hurón se sostenía de la mochila mientras iba viendo desde mi espalda que sucedía, empezamos a pasar varios rápidos los cuales hacían movernos muy turbiamente y en un descuido el pobre hurón sé salió de mi mochila, rayos, ¡rayos!
Tuve que empezar a nadar a gran velocidad tras él, pues no lo podía dejar solo, no lo había salvado para abandonarlo aquí, así que tras nadar un poco lo tuve
— ¡te tengo! – dije con emoción, mientras escuché un sonido un tanto, peculiar
Era el fin del río, había una enorme cascada
— ¡de donde salió esa cosa! – grite muy asustado, así que poniendo de vuelta al hurón en mi mochila trate de nadar a la orilla, pero la presión del agua era mucha por lo que no podía hacer nada en contra de ella — ¡vamos, vamos, maldición!! – ya muy cansado, dije
Al final ya sin aliento, la corriente me venció y saliendo disparado, tome mi mochila y mire al hurón el cual estaba más asustado que antes…
Tras caer volví a flote de inmediato tomando aire, y conmigo el hurón seguía vivo y más que nada, a salvo.
— ¡Wow eso se vio increíble! – dijo una voz y al ver de quien se trataba era Andy y yo exhausto nade hasta la orilla donde me recosté y empecé a escupir toda el agua que había tragado, el hurón sé quedo igual cansado, a mi lado — veo que tu hurón sigue con vida – yo angustiado lo mire y dije
— Ey amiguito, ¿te encuentras bien? – (el hurón obviamente no dijo nada) este tan solo suspiro y yo de inmediato repliqué — bien, al menos sigue respirando, eso es bueno – Andy mirándolo un poco preocupado dijo
— El hurón parce hambriento, creo que tengo algo de comida que sobro Pelusa – de inmediato busco entre sus cosas de la mochila y sacando un frasco del cual quedaba un pequeño pedazo de carne seca lo saco y me lo entrego diciendo — tómalo antes de que lo vea Pelusa – este de inmediato lo olfateo y se acercó para querer comerlo — ¡rayos! No Pelusa, esto es para nuestro nuevo amigo – el pobre Pelusa sin poder hacer mucho, solo se dio vuelta y se fue a sacudir el agua, apartado de nosotros
— Gracias, espero le guste – dije un poco nervioso Andy asintió y mientras guardaba de nuevo sus cosas dijo
— No creo que tenga familia el pobre y aún parece una pequeña cría, si lo dejamos aquí es posible que algún animal más grande se lo coma, llevémoslo a casa por hoy, luego vemos que hacemos con él – yo asentí y nos pusimos en marcha
Mientras lo cargaba en mis brazos le di la carne seca que tenía, me parece que le encanto pues este se la acabo de inmediato en un par de bocados Andy al escuchar esto, miro de reojo y pregunto
— ¿se lo termino tan rápido? – yo asentí de inmediato y Andy volviendo a ver hacia al frente dijo — pobre, me pregunto desde hace cuánto no come –
Seguimos el camino hasta nuestra cascada al llegar entramos de inmediato y nos quitamos la ropa mojada, yo por mientras lleve al pobre hurón a mi habitación allí una vez me cambie, lo seque de inmediato con un pedazo de toalla que teníamos por ahí botada
— Bien amiguito, ya estás totalmente seco, ¿tienes hambre? – este mirándome con ternura lamió mi mano y yo con una sonrisa le dije — bueno, tomaré eso como un sí, vamos a ver que tenemos para comer por parte de nuestro chef Andy –
Así que bajando hasta donde estaba Andy este nos miró sonriente sacando comida de una olla y dijo
— Bien, la comida ya está y para nuestro nuevo invitado puede comer aquí – cogiendo un pequeño cuenco le puso un poco de carne, colocando el plato en el piso dijo — "bon appetit", señor hurón jaja –
Tras ello puse a nuestro amiguito en el suelo y de inmediato comió a gran velocidad, mientras Pelusa lo veía de lejos mientras comía un enorme hueso de venado. Yo también cogí un plato con Andy y empezamos a comer todos juntos yo con una sonrisa dije
— La familia creció ¿no lo crees? Jaja – Andy sonriente asintió y también río
Se sintió muy agradable la cena de este día, una vez anocheció todos fuimos a la cama y yo llevé al hurón hasta mi cama y le dije
— Bien amiguito, es hora de dormir y pienso que puedes dormir aquí, ya que como te traje hasta aquí y casi te hago en el intento de salvarte, lo menos que puedo hacer es ofrecerte mi habitación como humilde morada para tu descanso pequeño. – el hurón de inmediato se subió a la cama y yo un poco exaltado le dije — no, no, no, en mi cama no, supongo que te puedo hacer una pequeña cama improvisada por hoy, después de todo no creo que haga mucho frío por hoy – el pequeño me vio muy triste y yo mirando sus ojos no pude hacer más que aceptar que duerma conmigo, — está bien, es un muy buen chantaje, pero solo por hoy, mañana regresaras al bosque amiguito. –
Cuando me acosté junto a él, este se puso a juguetear por toda la habitación y yo estaba muy animado mirando cómo se movía de lado a lado, hasta que llego a la foto de mamá, regreso a verme confundido, yo me levanté y cogiendo la foto le dije
— Esta es mamá, mi madre, la extraño mucho, ojalá la hubieras podido conocer era una gran persona. –
Tras ello, él lamió mi mano y froto su cabeza contra mi mano, parece que siente compasión por mí, tal vez los hurones son igual de listos que los lobos, igual de listo que Pelusa. El hurón empezó a ver cada cosa de la habitación y yo empecé a explicarle que era cada cosa, desde la lámpara de Sabrina hasta la foto de todos en la cabaña. Se sintió genial, el hurón parecía entender todo lo que le decía, era increíble todo lo que pasaba, no este momento era increíble, ¡no! ¡Este hurón es increíble!
Tras haber pasado varias horas jugando con él, me quede dormido sin darme cuenta, en la mañana muy temprano Andy entro en la habitación y me levanto
— Ey, Jake, hora de levantarse, debemos devolver al hurón a su hogar – yo de inmediato me levanté un poco asustado, pues al escuchar esas palabras sentí como si me botaran a mí de la casa
Al bajar desayunamos todos juntos nuevamente y después de ello salimos hasta el bosque, allí Andy dijo con una sonrisa
— Bien, es hora, devuélvelo al bosque – yo mirando con compasión al pequeño hurón me dio algo de grima, pues algo me decía que el pobre hurón la iba a pasar mal — Jake, vamos suéltalo que se nos hace tarde – mirando a Andy asentí, pero al ver al hurón me arrepentí pues este nos miraba con ternura, como si tratara de decirnos que no lo abandonemos. Rábanos no lo puedo dejar aquí
— Andy, ¿no me lo puedo quedar? – pregunté un poco nervioso, mientras Andy con una mirada confundida pregunto
— ¿Por qué lo quieres? – yo mirándolo avergonzado le dije
— Porque, realmente lo siento como que si fuera yo, en versión hurón. – el sonriente respondió de inmediato
— No podemos quedárnoslo, si este no quiere quedarse – yo mirándolo con pena asentí y poniéndolo en el suelo dije
— Por favor amigo, no te vayas – pero este al mirar el bosque, también me miro a mí y se quedó observando los dos caminos. Como si no supiera a cuál pertenece.
— Bien, Jake, dejemos que este decida. – yo asentí y retrocedí unos pasos, mientras que el pequeño hurón se quedó observando el bosque con atención y empezó a correr a gran velocidad hacia él. Yo me puse muy triste de inmediato, pues pensé que tendría un compañero de habitación, pero parece no ser el caso, así que alejándome lentamente junto con Andy este dijo
— Oye, tranquilo siempre tendremos a Pelusa y es más, pensemos en que hicimos una buena acción por ese pequeño – yo un poco más reconfortado asentí y mientras caminábamos escuchamos como los arbustos sonaron
Al mirar de que se trataba era el pequeño hurón volviendo a toda velocidad a mis pies y yo muy contento lo levante en mis brazos
— ¡Ey amiguito! Volviste, realmente me alegro mucho. – dije sonriente mientras este me lamía mis cachetes, Andy sonriente dijo
— Vaya, no lo esperaba, pero realmente volvió, está bien ¿Cómo lo llamaras? – yo con una sonrisa lo mire y viendo sus ojos tiernos pensé, siempre quise un perrito y siempre quise llamarlo Benji, pero ahora viendo a este pequeño siento que le quedaría mejor a él, así que con una gran sonrisa dije
— Se llamará ¡Benji! –
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