Benji, es un gran nombre y el pequeño hurón me vio con una gran sonrisa cuando lo nombre sin duda le gusto su nuevo nombre, mientras Andy con una sonrisa me miro y dijo
— Realmente es un buen nombre, está bien necesitaremos cubrir la necesidad de dormir del pequeñín, así que, tienes alguna idea de ¿dónde podemos hacerle su pequeña cama de descanso? – yo mientras pensaba, subió Benji de mis brazos a posarse en mi hombro como si este fuera un perico — jaja ahora Benji quiere ser un perico, ¿Qué tal si regresamos adentro a pensar en algo? – yo asentí
Al entrar a la caverna nos percatamos de que en el exterior pronto comenzó a llover a cántaros, mientras la lluvia caía, Andy y yo íbamos buscando algo para hacerle una pequeña cama, no encontramos nada después de unos minutos de búsqueda
— No encuentro nada que te pueda gustar amiguito – le dije a Benji mientras este se recostó en mi cama y se estaba quedando dormido, así que dirigiéndome donde Andy le dije — ¿Y por qué no puede dormir en mi cama? – él con una sonrisa me explico
— Los hurones pasan durmiendo la mayor parte del día, por ende, lo podemos dejar que duerma en tu cama, pero si salimos se quedara solo y probablemente atraiga animales más grandes, si lo queremos llevar en tu mochila la terminara dañando en tus brazos, bueno te terminaras cansando y por último en tu hombro, es un hurón y si se queda dormido se desprenderá de él y se puede lastimar, por eso debemos buscar algo para transportarlo con comodidad mientras pueda dormir en paz –
Con un suspiro, me di media vuelta y traté de ir a buscar algo, con características como: poder entrar y salir sin problemas, tiene que estar bien cubierto y seguro ahí, debe ser alargado como un árbol y hueco para no tener que hacer mucho trabajo con… espera un segundo, ¡ya lo tenemos!
— ¡Ey Andy! – dije muy emocionado y le comenté acerca de lo que se me había ocurrido el de inmediato miro hacia lo que dije y este exclamo
— Pero claro, como fuimos tan ciegos, bien pensado Jake –
De inmediato nos pusimos a trabajar con el pedazo de tronco hueco en el que había traído a Benji hasta aquí, no pudo ser más obvio, era del tamaño perfecto y con un poco de paja quedara más que perfecto para la comodidad de mi pequeño amigo, empezamos hacerle una pequeña puerta al tronco, colocando un poco de materiales hicimos una especie de tapón el cual no se podía perder, pues le habíamos sujetado al mismo tronco para cuando este se abra no se extravíe, también le pusimos una cuerda para que sea más cómodo de transportar, como si fuera un bolso en el otro lado del agujero terminamos por sellarlo con una red de colador, para que lograra pasar el aire y no se asfixiara Benji.
Después de un arduo trabajo, al fin lo teníamos una completa obra de arte, para mis ojos claro esta, lo habíamos construido Andy y yo, más que orgulloso me sentía contento de poder ofrecerle un buen ambiente a mi pequeño, de inmediato subí hasta mi habitación y al llegar desperté suavemente a Benji, este abrió suavemente los ojos y al verme puso una mirada de alegría y se posó en mis piernas, se sentía muy agradable, pero para no perder tiempo de inmediato le dije
— Mira Benji, tengo una casa para ti amigo – indicándole el tronco, Benji con curiosidad lo miro y después a mí, con una mirada confundida reclino su cabeza, tratando de decirme que no entendía que era. — es tu casa, pequeño, mira entra – le dije abriendo la puerta y al hacerlo Benji se acercó despacio y con cautela, al mirar el interior se adentró y se puso cómodo, tal parece que le había encantado — ¡genial! Vamos a mostrarle a Andy que te gusto tu casa
De inmediato, cerré el tronco y lo llevé hasta donde Andy, emocionado le dije con prisa
— ¡Andy! ¡Andy! Mira, ya entro ¡le gusto, vaya que le gusto! – Andy con una sonrisa exclamo
— Está bien que le haya gustado, pero procura tener cuidado, es un pequeño y no queremos que se maree, así que no agites mucho su tronco. – yo asentí con alegría
Tras pasar varias horas, la noche había llegado y después de la cena era momento de irse a dormir, Andy se despidió hasta el siguiente día como era costumbre, mientras que ya en mi habitación mire al buen Benji y sacándolo de su tronco este, se acomodó en mi pecho
— Hoy fue un gran día amigo, no puedo esperar a mañana y enseñarle al resto que tengo un nuevo amigo, le encantaras a Luisa, a ella siempre le encantan los animales del bosque, o tal vez le gustes mucho más a Diana, ella normalmente le suelen encantar los pequeños animales para poder explicarlos a los más pequeños, ¡oh, ya sé! Le fascinarás a Sabrina ella siempre dice que le indique cualquier cosa interesante que tenga y sin lugar a dudas, tú ¡sí que eres más que interesante! Eres… ¡FANTÁSTICO! – mirando al recuadro de mamá le sonreí y le dije
— Mamá, mira al fin tengo a Benji, te lo dije, un día de estos conseguiré a Benji y no me importara si es un cachorro o no, lo único que importara es que me quiera como yo lo querré a él –
Benji me miro tiernamente y tras esas palabras se acomodó junto a mí, mirando el recuadro en mi mente dije “buenas noches, mamá, buenas noches Benji” y mientras mis ojos se cerraban la lámpara de Sabrina se iba apagando hasta que caí profundamente en sueño. En la mañana siguiente, desperté tras un rayo de sol que ilumino directamente mis ojos, levantando mi mano me tape de este y tras ello mire a Benji, estaba profundamente dormido, creo que lo que dijo Andy es cierto, los hurones pasan la mayor parte del día durmiendo, es muy interesante aprender nuevos datos de cualquier animal, en especial más si se tratan de Benji. Anotando y dibujando a Benji en mi diario puse una pequeña inscripción bajo este “Benji, el mejor compañero de habitación, duerme mucho molesta poco”
Es una inscripción graciosa, jaja como sea, me apresure a levantarme y al hacerlo, escuche la voz de Andy
— ¡Ey Jake! Levántate, tenemos que ir donde la señora Turner – ¡es verdad!
La señora Turner los jueves hace galletas de chocolate y vaya que son ¡riquísimas! Así que apresuradamente le conteste
— ¡ahora bajo Andy! –
Rayos, debía apresurarme, así que en menos de unos pocos segundos ya estaba abajo listo para ir donde la señora Turner, Andy mirándome me pregunto
— ¿llevas a Benji? No queremos que este se quede solo en casa, es temporada de zorros y aunque dejemos selladas las entradas, suelen ser muy escurridizos y según tengo entendido, los zorros son depredadores naturales, así que más te vale tener cuidado. – yo de inmediato asentí
Salimos de la cueva y dejamos todo muy bien cerrado para que no se nos entre ningún intruso, cargando el tronco de Benji me sentía muy cómodo, se sentía bastante ligero, hasta parecía que ni siquiera estaba ahí. Tras haber caminado bastante, un poco antes de salir atrás de la escuela vimos como un zorro cruzaba por la zona. Yo mirando al tronco dije
— Benji, no te preocupes yo te mantendré a salvo – era un poco extraño, no parecía contestar, trate de mirar por la malla y ver si estaba dormido, pero estaba muy oscuro dentro.
De pronto me empecé a preocupar, así que abriendo el tronco de inmediato mire y solo estaba el tronco vacío. ¡Es verdad! Únicamente tomé el tronco y salí de inmediato, olvidando poner a Benji dentro, asustado corrí de inmediato en dirección a la casa y Andy junto con Pelusa me quedaron mirando y este pregunto
— ¿A dónde vas? – yo me limite a no responder y avance muy rápido
Por favor, Benji perdóname por abandonarte. ¡No fue mi intención! Al llegar de inmediato a casa, note que el zorro de antes había estado caminando por la zona, pues había pisadas pequeñas.
— No te preocupes Benji, ¡yo te salvaré! – dije y de inmediato fui corriendo, abriendo la puerta que habíamos dejado con Andy, mirando que en la parte baja de esta, había un pequeño agujero
Vamos, vamos, Benji resiste, no pudo entrar un zorro ¿cierto? Apresurándome, entre y miré como un zorro estaba comiendo algo
Yo muy enfurecido me abalancé contra él y este asustado dejo a su presa en el suelo y se echó a correr mientras, atrás mío llego Andy junto con Pelusa ahuyentaron por completo al zorro, yo por mientras fui a ver la presa que este tenía, muy triste y ya casi con lágrimas en los ojos, a punto de entrar en llanto, observando de lejos, este tenía los colores de Benji y con una sensación de desazón lo tome con mis manos y mire de que se trataba, era… era… ¿Un… conejo? Confundido, corrí de inmediato al cuarto y al llegar, mire en la cama, pero este no se encontraba así que empecé a rebuscar entre las cobijas, tras unos pequeños movimientos note como había un bulto que se movía entre estas, ese debía ser Benji ¡sin lugar a dudas!
Sacándolo de entre las cobijas lo miré, estaba dormido, seguía dormido de hecho, tomándolo entre mis brazos llego Andy y mirándome con una ceja levantada dijo
— ¿no que si los tenías? – yo avergonzado negué y este continuo — ¿Qué crees que le hubiera pasado al pobre Benji si tu habitación hubiera estado más cerca de la entrada? – yo lo miré triste y le respondí
— Pues, Benji no estaría aquí – él asintió y continuo
— Pues ¡no! Tener una mascota es una responsabilidad, no un juguete, procura tener cuidado, si algo le pasaba a ese pobre hurón, hubiera sido ¡tu culpa! – tras ello, bajo molesto y termino diciendo — tómalo y esta vez procura ponerlo en su tronco, vámonos que ya se nos hizo tarde –
Tenía razón, si algo le hubiera pasado, no me lo hubiera perdonado, debo tener más cuidado con el pequeño Benji, si tanto digo quererlo, debo estar más al pendiente de él. Haciendo que Benji entre en su tronco, salimos de la cueva y en todo el camino existió un silencio incómodo, entre Andy y yo, él parecía molesto y no lo culpo, tiene razón. Tras llegar a la escuela este me miro con algo de compasión y suspirando comento
— No es que quiera hacerte ver mal como cuidador de una mascota – yo mirándolo un poco triste escuche con atención y este continuo — escucha, yo tampoco he sido un cuidador perfecto ¿sabes? Cuando apenas estuve con Pelusa, tuve problemas, nadie me enseño que estos son una responsabilidad y no un juguete así que tuve que aprender por las malas, un día estábamos caminando entre las calles, era tarde y para agilizar el paso fuimos entre los callejones, total tenía a Pelusa que me cubría ¿no? Pues si, pero no debía pasar eso, aquella noche. Mientras caminábamos había un perro el cual estaba comiendo de la basura y bueno, Pelusa y yo teníamos hambre así que le ordene a Pelusa que se deshiciera de este perro, para mirar si había algo que nos sirviera a nosotros, tras hacerlo de la nada salieron cuatro perros más, no era solo uno, eran una manada la cual estaba lista para atacarnos – yo mirando con asombro le pregunte de inmediato
— Y luego ¿Qué hiciste? – el suspiro y continuo
— Bueno, según yo, era invencible Pelusa así que sin prestarle cuidado o siquiera pensar, trate de hacerlos espantar y Pelusa detrás empezó a pelear con algunos de ellos, tras unos minutos estos salieron asustados y malheridos, mientras Pelusa estaba en pie, yo muy emocionado le dije “bien hecho, Pelusa, eres el perro más genial de todo este mundo” solo para unos segundos después, este cayera al suelo debilitado, en realidad se había mantenido en pie solo para que los perros no regresaran una vez se habían ido, no le quedaban más fuerzas yo muy triste lo recogí y mirando su cuerpo este tenía varias heridas de lo que le habían mordido, sin darme cuenta yo había provocado el daño de mi propia mascota, en ese momento entre en pánico y lo cargue llevándolo a la casa abandonada, en busca de ayuda, mientras lo cargaba, lluvió, era una tormenta, la cual me dificultaba tanto caminar como ver hacia donde iba –
Yo mirándolo con sorpresa asentía mientras íbamos caminando, este realmente se veía preocupado y al momento en que paro con intriga le dije
— Bueno y ¿qué hiciste? ¿Lograste llegar a la casa abandonada? – él mirando afligido negó y concluyo la historia
— No lo logre, para mí era imposible, así que tuve que meterme en un callejón a esperar que la tormenta pasara, pero Pelusa no tenía tiempo, así que en ese momento tuve que suplicar por un milagro, quedándome bajo una pequeña lámina que nos cubría de la lluvia trate de parar la sangre de sus heridas arrancándome pedazos de tela de mi ropa, sacando todo lo que tenía en la mochila y quedándome con él hasta que dejara de llover. Y así fue, gracias a un milagro para cuando desperté, Pelusa seguía con vida, la lluvia había parado y de inmediato lo lleve a la casa, allí Alan lo chequeo y dijo que estaría bien, sustituyo los pedazos de ropa por vendas y gasas, siempre me arrepentiré de forzar a Pelusa aquella noche, si algo le hubiera pasado no me lo hubiera perdonado, no quiero que pases por lo mismo que yo Jake, ¡Ánimos! ¿si? –
Yo con una sonrisa asentí y dándome un abrazo este concluyo
— Eres inteligente y mucho, pero hay cosas en las que te faltan mejorar hermano – y riéndonos tras ello llegamos hasta donde la señora Turner, al fin comimos sus galletas tan deliciosas.
Pero no es momento de relajarme, aún tengo la advertencia de cuatro años, ahora tengo una razón más para evitar todo lo que viene, ¡chicos, no los defraudaré!
…