Sus caricias son hambrientas, sus manos recorren cada centímetro de mi piel como si quisiera tatuar su acto en mi. En medio de jadeos desesperados busco liberarme de las prendas que en este momento solo estorban entre nosotros.
No tiene ni una pizca de tierno, delicado o sensible, es simplemente salvaje, necesitado, lujurioso; no me trata como una muñeca de porcelana que no quisiera romper, es mas bien como si quisiera partirme en dos de una sola estocada, el deseo entre nosotros es palpable.
-He soñado con esto desde que te conocí - susurra mientras besa mi cuello.
-Menos palabras, mas acción - jadeo buscando liberarlo de los pantalones.
Nuestra ropa se hace ovillo en el piso, me separo un poco para contemplarlo, mordiendo mi labio ya hinchado por tantos besos. Ya lo había visto en ropa de deporte mostrando sus piernas, sin camisa y aun asi no estaba preparada para esto. ¡Dios! Es la única palabra que puede definirlo; es un puto Dios.
Lo empujo levemente hacia la cama, mientras me subo en su regazo dejando su imponente m*****o justo en mi entrada, sus labios atrapan uno de mis senos, chupando con fuerza y aprovecho para empalarme de una sola estocada sin mucha dificultad gracias a lo húmeda que estoy.
-¡Uuff! Se siente increíble - gimoteo al sentirme llena.
Su respiracion es pesada, jadea cuando comienzo a moverme de forma lenta, sintiendo como se eriza mi piel. Sortiene mis caderas para que el movimiento sea mas fuerte ayudandome a aumentar la velocidad.
Sus labios atrapan los mios con la intención de ahogar mis gemidos que ya se están descontrolando. Mueve sus dedos sobre mi clítoris aumentando el placer, lo que me hace rebotar con mas fuerza.
Mi primer orgasmo no se hace esperar; miro el cielo y grito su nombre, sintiendo como mis músculos y paredes vaginales se tenzan ante la maravillosa sensación.
En un rápido movimiento, Nelson me coloca debajo de él.
-¿Cansada? - pregunta jadeante.
-Ni un poco - rodeo sus caderas con mis piernas.
Me penetra sin compasión, haciendo que nuestras pieles hagan un delicioso ruido al chocar. Una de mis manos busca apretar su trasero, mientras la otra araña su espalda.
-Mas, mas, mas... - gimo.
A estas alturas me da igual si algún curioso pasa cerca y nos escucha; quiero mi segundo orgasmo.
Estoy en la cima de nuevo, apunto de estallar en un maravilloso climax, cuando para. Cae a un lado de mi, bombeando su m*****o para terminar de llegar.
-¿¡Que!? - pregunto incrédula y molesta al mismo tiempo. -¡Estaba a punto de llegar de nuevo! - me quejo.
La frustración en mi cuerpo es insoportable.
-Lo siento. Olvidé el preservativo - se disculpa besando mi frente.
Seras imbécil.
-¿Y eso que tiene que ver? - reclamo - Yo tomo anticonceptivos, ademas existe la puta pastilla de emergencia. - me levanto molesta de la cama.
Pasa su mano por la cara, se le nota avergonzado. Ok, tampoco quería hacerlo sentir mal, pero si estoy molesta.
Entro al baño por mi paquete de toallitas humedas y se las ofrezco para que limpie su desastre. Me mira cabizbajo sin decir nada mientras nos vestimos.
-Oye, lo siento. Creo que debí decirte que estaba protegida - hablo para aligerar el ambiente incomodo.
-No es tu culpa - murmura sentándose en la cama.
Me siento en su regazo, colocando mis piernas a cada lado de las suyas, la sensibilidad en mi entrepierna me hace jadear bajito, lo que lo hace sonreir.
-Bueno, ya sabes que tienes Luz verde para el próximo encuentro - beso sus labios brevemente. - Fueron los 5 minutos mejor gastados de mi tiempo.
Sus grandes manos vuelven a apretar mi cintura.
-Creo que tardamos mas de cinco minutos. - susurra socarrón.
¡Ja! Vaya ego el de este hombre.
-Lo se, pero creo que "cinco minutos" se convertirá en nuestro "Ok". - explico haciendo las comillas con los dedos.
Me mira confundido, no ha entendido la referencia. ¡Que hombre sin cultura!
-¿No has leído bajo la misma estrella? - pregunto incrédula.
Niega con la cabeza, alzando una ceja.
Me rio en su cara para luego besarlo.
-Te lo dejo de tarea - me levanto acomodando mi ropa. - Tengo que irme, Ian me debe estar buscando.
Frunce el ceño, pero no dice nada, así que marcho de la habitación primero, imagino que va a esperar unos minutos para salir.
No se que hora es, pero ya quedan pocos invitados. Busco a Nicole, sin tener éxito, debe estar en el baño o algo así. Voy directo a la playa donde dejé a mis amigos y mi novio, encontrándonos metidos en el agua, todos sin camisas con un par de chicas y Nicole. Camino hasta chocar un par de botellas vacías, lo que me hace llegar a la conclusión de que ya están ebrios.
-¡SKY! - grita Matías desde el océano.
Todos lo siguen y me llaman como dementes, pellizco el puente de mi nariz cerrando los ojos.
Es muy mala idea lo que hacen, aunque debo admitir que se ve divertido. Me sorprende que Nicole esté con ellos, ya debe estar tan ebria que no se da cuenta de lo que hace, aparte de que está enganchada en la espalda de Erik.
Matías sale del agua para llegar hasta mi, tropezando varias veces.
-Tu patio... esta mojado - me explica como si fuera la cosa mas seria del mundo.
Lo miro seria, tratando de aguantar la risa.
-Si, pasa todo los días - asiento.
Sin previo aviso me carga en brazos para caminar de nuevo al agua. Se tropieza a medio camino, lo que nos hace caer en una parte poco profunda, agradezco que no hay piedras.
Todos estamos temblando, flotando en el agua salada, tomando directamente de una botella recién abierta de tequila y riendo de los chistes malos que cuentan.
**********
¡¡Me duele todo el puto cuerpo!!
Es horrible la sensación que tengo en todo el cuerpo. Despierto poco a poco, pestañeando con dificultad, tengo arena en la cara y la luz del sol me ciega.
Me levanto lentamente, sintiendo el cuerpo pesado, estoy tirada en medio de la playa, literalmente enterrada en la arena junto a mis amigos.
Creo que nos pasamos anoche.
Me encargo de despertar al resto, en medio de refunfuños todos caminamos a la casa.
-Muy bonitos - nos recibe mi padre con una taza de café en las manos.
-¿Por que no nos despertaste? - gruño.
Sonríe malicioso.
-No me provocó - se encoge de hombros. - Deberian ducharse - toma un mechón sucio de mi cabello.
Mi papá es un amor, pero a veces un verdadero hijo de...
-Bueno niños, hay un cuarto de visitas por ese pasillo - señala - Está disponible para que se duchen. Nanci, les pasará ropa para que se cambien.
A eso me refería cuando digo que es un amor. Nana se apresura a buscar la ropa que mi padre mandó a traer.
-Sky, anda a darte una ducha. - ordena. - Nicole, necesito hablar contigo.
¿Y estos que tienen que hablar? .Los miro confundida y aprovecho para tomar un trago de la taza de café que tenia en sus manos.
Paso el contenido por mi garganta de mala gana, se me revuelve el estómago.
-Esto es Bourbon - le devuelvo la taza.
-Tengo resaca - es la única explicación que da.
Asiento con la cabeza. Entiendo de lo que habla, también tengo resaca. Sin embargo, mi amiga está apenada mirando al piso.
-¿Algo que tenga que saber? - pregunto cruzandome de brazos mirándolos a ambos.
-No - espeta serio - Cloe me ha llamado.
Cloe es la mamá de Nicole. Solo con escuchar su nombre nos ponemos como tomates; esa señora es el diablo cuando se enoja. Si llamó a mi papá es porque algo anda muy mal.
-Ve a ducharte, no me hagas repetirlo - murmura enfadado, señalando las escaleras.
Ok, ya se enojó. Mejor me voy.
Me despido con la mano y los dejo solos. Luego Nicole me contará lo que pasó.