Esa era una noche especial. Así se sentía por lo menos. Marbella, mi esposa estaba extra excitada, cosa que no era demasiado común, y yo me sentía como dueño de la situación. Ya estábamos desnudos en la cama acariciándonos y besándonos y yo sentía que todo lo que pasara ahí dependía totalmente de mí. En el silencio de la noche, nuestros hijitos, una nena de 3 y un niño de 2 años dormían en sus habitaciones. Marbella es una bella hembra, tiene tetas bien formadas y un delicioso culo. De hecho fue su culo el que hizo que me enamorara de ella. Su cabello es muy n***o y le llega mas abajo de los hombros. Su hermoso cuerpo y la forma cómo otros machos la miran con deseo me llenan de orgullo y morbo. Y ahí estábamos en la cama Marbella y yo, gozando de besos y caricias y declaraciones de amor.

