Conociéndole y entregándole la empapada vulva, que la otra le devoró como el mejor de los manjares. Abrazadas y despertando por la mañana entre las revueltas sábanas de aquella cama extraña, con el continuo sonar y resonar del móvil. Era su madre, preocupada por no saber nada de ella. Y ya unos meses después y con la relación plenamente consolidada, se encontraban las dos en casa sin que nada las coartara ni entre ellas se interpusiera. La relación con su madre se había enfriado hasta el punto de ser casi inexistente, más que lo puramente necesario y formal. En más de una ocasión nos vemos en el dilema de tener que elegir y esta fue una de ellas. En la encrucijada planteada, tuvo que elegir entre su familia o Carla y fue esta última la elegida. Evidentemente no es que les abandonara por

