Al llegar a la universidad vio a su amigo Andrés en clase y se saludaron como colegas. La profesora ya había entrado, era una rubia de bote, que pasaba de los cuarenta y que vestía provocadoramente: Evelyn era su nombre. Llevaba un vestido n***o ajustado a su figura, con un generoso escote redondo por donde un canalillo se formaba al juntarse sus tetas regordetas y redondas. Ingeniería del software impartía la tal Evelyn, con el mismo acierto que vestía, digamos que no parecía el apropiado para su persona. Pero tenía cierto morbo la tía, así que Andrés y Teo cuchicheaban admirando su culo marcado por el vestido ajustado a su figura y hablaban de ponerle la polla entre aquellas tetas para hacerse una cubana con ellas y correrse en su cara. Tales comentarios, tan políticamente incorrectos

