-¿Tienes idea alguna de lo valía ese anillo? -Lo se. Y lo siento. Sandra vio que Hugh trataba de recuperar la compostura. Por fin, pareció conseguirlo. -Creo que es mejor que nos olvidemos del tema por ahora. No estropearemos esta noche. -Sí, por favor - respondió ella, agradecida. La conversación siguió siendo algo difícil durante un rato, pero, antes de que se marchara del restaurante, parecieron volver a la cordialidad. -¿Vamos a tu casa o a la mía? pregunto Hugh, mientras volvían a la ciudad. -A la mía. Es mejor que le digamos a mi madre que hemos salido juntos. -Ya lo sabe. La llame antes. -En ese caso, o nos esta esperando con una botella de champan o se ha marchado de casa para dejarnos solos - respondió ella, sonriendo. -No es champan lo que estoy esperando. Volvieron al

