Sandra sabía que ellos después, alabarían a Antonio y su inteligencia a pesar de que no habían podido preguntar nada de lo que en realidad querían saber. -Bueno tenemos que irnos - dijo Antonio, por fin. -¿Como esta Hugh? -pregunto Wynne. -Pregúntaselo a él - replicó Sandra, levantándose del asiento. El jueves fueron al teatro. Sabían que podrían encontrarse a otros con ganas de cotillear. Sin embargo, tuvieron suerte. Con un saludo con la mano, se deshicieron de unos conocidos de Sandra. Allí, los asientos eran muco mas comidos y la obra era fascinante. Anna Karenina se estaba volviendo loca por haber sido traicionada por su amor. Sandra salio de la presentación sintiéndose algo aturdida. De amino a casa, los dos comentaron la historia y los personajes. Al llegar a casa de Sandra, el

