-Podría volver a funcionar el molino -dijo ella-. En cuanto esa rueda comenzara a girar, podríamos moler harina de nuevo. Necesitare algunos engranajes nuevos y un albañil que lo acondicione todo. Espero poder hacerlo el año que viene, con el resto del dinero que me dejo mi padre. ¿La tengo también en el pelo? - añadió, al notar que Antonio olisqueaba algo -. ¿Me salto también al pelo? -¿De que estas hablando? -De la colonia de Hugh. Anoche se me cayo el frasco y se hizo añicos. Mi tocador y yo quedamos empapados. -¿ Y te ha afectado a la cabeza? -No. Pero medio litro te revuelve el estomago. Entonces, sin previo aviso, él la rodeo con sus brazos. Sandra sintió un corazón latiendo a toda velocidad. Podría ser el de Antonio pero, con toda seguridad, era el suyo. De nuevo, Sandra expe

