-¿Por qué no? -pregunto él. -Tiene que ver con la química -respondió ella, sintiendo que nunca había encontrado una fuerza s****l que fuera capaz de volverla loca. -En eso tienes razón. -No puedo hacer esto -susurró ella, apartándola un poco. -Puedes hacerlo muy bien -replicó él, tomándole la cara entre las manos para besársela. Y así fue. Sandra fue maravillosa. Desde el momento en que él la besó, ella lo siguió, haciendo todo lo que él hacía. Pasión y placer vinieron juntos, como si él conociera cada centímetro del cuerpo de ella. Alcanzó una cima de éxtasis a la que nunca antes había llegado. Luego, se quedó flotando suave y lentamente en sus propias sensaciones, sintiéndose segura y feliz. A mediodía, a pesar de que Sandra casi no podía soportar tener que dejar el molino, f

