Capítulo 53

2075 Palabras

-¿Cómo? ¿Cómo dices? -tartamudeó Sandra, completamente aturdida.  -Es tu casa, tu familia... o él -replicó Esta, sin mirarla a los ojos.  Aquella siempre había sido su casa. Tenía un nudo en la garganta tal que no pudo articular palabra.  Al día siguiente, podría hacerlo. Aquello era absurdo y sabía que tenía que quedarse a solas. Si subía a su dormitorio, su madre la seguiría. Por ello, era mejor que se marchara de la casa.  -De acuerdo, me marcho.  -Vete entonces. Fuera -le espetó su madre.  Sandra tenía su propia casa, el molino. Se podría quedar allí aquella noche. Se montó en la furgoneta y se dirigió hasta allí, sin poder creer lo que le había pasado.  Al acercarse al molino, oyó que Bruno empezaba a ladrar. Antonio abrió la puerta incluso antes de que ella se bajara del coche

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