Estando todos ocupados y puestos a la obra, Julia y Anais empezaron con hacer la torta.
-Bueno hermana, mande que estoy a la orden.
-Muy bien Anais, esto no es tan fácil, para hacer una torta aunque no lo creas debemos de tener mucho cuidado, hasta con las palabras que decimos, no se nos vaya a cortar la crema ¿quedó claro? -dijo mirándola seriamente.
-Uy Julia, no me asustes, imagínate yo muda haciendo algo, eso es terrorífico -dice preocupada pero a la vez divertida.
-Jaja, ya vas a empezar Anais, comportarte y empecemos. -le regaña divertida también-
Fue una mañana muy ajetreada en la cocina, Anais nunca había estado tan silenciosa como lo fue esa mañana. Le prestó mucha atención a su hermana en todos sus movimientos, en cada detalle, solo la escuchaba hablar y pedirle las cosas. Anais esto, trae aquello, trae lo otro. Y todo fue un corre, corre.
Al terminar de preparar la torta Julia la metió al horno vio su reloj y dijo:
-Anais, pendiente al reloj, son cuarenta y cinco minutos exactos que lleva la torta así que muy pendiente, no se nos vaya a quemar.
-Muy bien hermana, cuarenta y cinco minutos, estaré pendiente.
-Ahora vamos a preparar unos tequeños y unas galletas, aprovechar que el horno esta encendido, ¿te parece?
-Perfecto, aunque yo le dije a mamá que comprara algunas galletas y golosinas -le informa a Julia.
-Pero no van a ser tan ricas como las que vamos hacer nosotras, así que manos a la mesa hay mucho trabajo por hacer. -dice mientras empieza a hacer las masas-. Prepararé la masa para los tequeños, tú pica el queso en trozos pequeños, ya te digo como.
-Listo Julia, ya pique el queso, ¿ahora que viene? -Anais estaba emocionada.
-Esperar a que la masa fermente, vamos a darle una media hora para empezar hacer los tequeños y unos pasteles, veo que van a salir bastantes. -dice observando la cantidad de masa que preparó-. Ahora tú vas a preparar la masa para las galletas, yo te voy pasando los ingredientes y con una paleta lo vas a integrar uno a uno, ¿te parece?
Anais toda emocionada, al ver que por fin su hermana le cedía el puesto de chef, se pusó su delantal y muy seria, le comunica:
-Estoy lista, cuando quieras empezamos.
-Muy bien, ¿te lavaste las manos? -le pregunta seria.
-Sí, ya las tengo limpias. -le muestra las manos.
-Yo no te vi lavarlas. ¿Tú no ves que yo a cada instante me las lavo? Para que crees tú que tengo este pañito en la cintura, para estar a la moda. Vamos, a lavarlas. -Anais mirándose las manos, se decía en voz baja:
-Pero si las tengo limpias.
-Empezamos Anais.
-Sí, ya estoy lista, mis manos relucientes, -mira y le muestra las mano.
-Perfecto, agarra ese bol y coloca un huevo, lo vas a batir hasta que veas que esté bien blanco y espumoso. -su hermana le tenía paciencia.
-Ok, aquí voy. -hizo lo que Julia le dijo que hiciera.
Cuando ya llevaba unos minutos batiendo, Anais se veía súper cansada, ya no le daba el brazo de tanto darle al batidor. Pero sin dejar de hacerlo mira de reojo a Julia que la observaba con una sonrisa de burla. Y pensó ¿que estaré haciendo mal? Cuando miró con cuidado a su alrededor, vio la batidora eléctrica que estaba a un lado de la leche.
Y de una manera muy sutil y relajada se levantó, la tomó y empezó a batir con una sonrisa que solo ella la caracterizaba de triunfadora. En eso escucha unas palabras muy ligeras pero determinantes.
.No es fácil estar en la cocina pero si prestas la mayor atención posible puedes hacer las cosas con mayor agilidad y divertidas.
-Si hermana, de ahora en adelante prestaré mayor atención, me encanta estar aquí contigo. -dice emocionada.
-Yo creo que que esto esta listo, ya espeso y mira parece un merengue. -observan bien la obra de Anais.-. Muy bien, ahora,vas a tomar la paleta de madera, yo te voy a ir agregando los demás ingredientes pero vas a mover la paleta de una manera muy sutil ¿entendido?
Afirmando con la cabeza, Anais siguió la orientación de Julia.
-Perfecto, prueba a ver si le falta algún sabor en especial.
-Muy rica,¿qué tal si le colocamos algunos confetis por arriba a las galletas, y a otras limón rayado y algunas con canela en polvo?
-Claro, muy buena idea, ¿y por cierto no se te ha olvidado algo?
En eso mira a su alrededor y ve que ya había pasado la hora de la torta y pega un grito de espanto, la torta, Dios se quemo. Anais toda alborotada sale corriendo hacía donde estaba el horno y ve que ya no estaba hay.
¿Y la torta ?
Julia que aun se encontraba sentada terminando de colocarle unos detalles a las galletas, se reía de Anais.
-Si, ya sé, tengo que tener mucho cuidado y no descuidar lo que estoy haciendo, ya lo sé -replica Anais.
-La torta ya se esta enfriando, vamos a meter las galletas y empezamos hacer los tequeños y sobre todo el almuerzo de los chicos, no tardan en venir a pegar gritos que tienen hambre. -le dice Julia a su hermana-. Por cierto, las galletas llevan quince minutos exactos, puede que menos ya que el horno esta bien caliente, cuando veas que están doradas por la orilla ya están listas, ¿copiaste?
-Listo, estaré al pendiente, estas galletas no se me quemaran. -dice Anais.
-Ahora ven, te voy a enseñar como se enrollan los tequeños, es muy fácil. Tomas una tira de la masa ya extendida, la colocas así en la mesa y luego pones el queso y empiezas a envolver, sellas la punta y listo. ¿Ves lo fácil? Ahora hazlo tu. -le pide a su hermana.
Anais como toda aprendiz hizo todo tal cual le dijo Julia, y le salio perfecto el primer tequeño.
-Oye, te salio perfecto. Bueno manos a la obra, tenemos que hacer el resto, cuando terminemos los llevamos a la nevera, estos los fritamos mañana.
Julia como toda una buena maestra buscaba la manera de distraerla, a ver si se le olvidaban las galletas, pero ya Anais había aprendido la lección. Ya faltando tres minutos para el tiempo que Julia le había estipulado para las galletas, se levantó de la mesa y fue directo al horno en eso le dijo a Julia:
-Yo creo que ya están listas se ven doradas por los lados. -dice observando detalladamente.
-Ok, déjame sacarlas. Aun no estas lista para meterte con este monstruo -Julia se divertía cocinando con su hermana.
Anais se apartó del horno y dejo que su hermana hiciera el resto.
-Están preciosas, necesitan que las probemos. ¿No crees? -dijo Anais.
Y tomando una cada una, las saborearon con un gusto que sola Anais podía hacer de un solo bocado. Mientras Julia llevaba una segunda mordida Anais ya se la había devorado.
-Dios Anais, tÚ ni siquiera la saboreas, te la tragaste. -Le regaña Julia
-Si la saboree, esta muy rica, ¿puedo saborear otra? -le hace un puchero
-Una más y ya, esas son para el cumpleaños de Nancy, mañana puedes comer todas las que quieras. -vuelve a regañarla-. Por cierto, ¿cómo le estará yendo a mamá con Nancy?
-Imagínate una regañando a una y luego la otra regañando a la otra -responde divertida.
-Voy a montar una pasta, carne molida y calentamos los granos, así los voy a resolver hoy, papá no viene almorzar y mamá y Nancy no llegan aún, así que con esto y ya. Mañana disfrutaran de todo. -le explica Julia a su hermana.
-Rico hermana, voy a darle un vistazo haber que están haciendo.
-Ve, yo me encargo del almuerzo, ya tenemos casi todo listo solo faltaría lo del pasticho pero mamá me dijo que eso lo hacia ella, así que no podemos quitarle esa petición y sabes lo rico que le queda, mmm.
-Está bien, pero yo quería ayudar a prepararlo. -Anais estaba un poco triste por ello.
-¿Y quien te dijo que no vas ayudar? Claro que sí, tú te vas a encargar de picar todo, de freír las tajadas, no te preocupes, ya mamá te dará instrucciones. -Julia trató de contentar a su hermanita.
Dicho esto, Anais se fue al patio y vio el desorden que tenían los muchachos, en vez estar lavando las cosas estaban jugando lanzándose agua.
En eso Anais, pega un grito llamando a Julia. Julia que estaba en la cocina, sale corriendo a ver que pasaba, cuando ve a Anais colorada de colera, y le pregunta:
-¿Qué te pasó? -Y le señala con los dedos a los muchachos.
-Mira, no han hecho nada. Ya es tarde tenemos que tener todo limpio. -dice algo preocupada y molesta.
-¿Y por eso gritas? ¿Con quién crees tú que estas lidiando? Esos chicos pueden ser mayores que nosotras pero son unos niños que cuando ven la oportunidad de portarse como bebés no lo pierden. -dice calmada-. Ademas a ti también te encanta jugar ¿o no?. -En eso Julia agarro la manguera y empezó a mojar a Anais-. ¿Vamos no tienes calor?
En eso se abalanzaron los chicos empezando una guerra lanzándose tobos con agua, fue tanto el descontrol que Julia se le olvidó que tenía la cocina encendida, cuando de repente sintieron un olor a quemado. En eso Anais pego un grito Julia:
-El almuerzo. -Julia que tenia en brazos a Francisco, lo soltó de sopetón que los dos cayeron al suelo.
Julia le pregunto a Francisco preocupada:
-¿Estás bien?
-Sí, lo estoy. Pero yo creo que la comida no. -dice divertido riendo a carcajadas.
-Ay mi Dios, ¿Vieron? Por culpa de ustedes con sus desordenes, bueno ya el juego se terminó, recojan todo y por favor, sin mas problemas esta vez, ¿les quedó claro?