Ya pasado unos días, desde que Anais hizo la cena, nadie dijo nada al respecto, la rutina era normal, todos estaban en sus actividades cotidianas. Solo Anais, trataba de estar más cerca de Julia aprendiendo nuevas cosas en la cocina. Y cuando Marie cocinaba, Anais tomaba un cuaderno y un lápiz, para ir anotando las recetas de su madre.
En esos días se aproximaba el cumpleaños de Nancy, ella tenía como cualidad ser muy regañona, pero era muy servicial, cosa que viera injusta, mejor no estar cerca, no importaba quien fuese hasta no dejar las cosas en claro no dejaba de discutir, parecía una leona en celo con sus cachorros. Ademas, de eso nos amaba de una forma tan incondicional. Anais, que era mas extrovertida que todas era la mas consentida de nancy, porque siempre la asía reír.
Ya faltando dos días, para su cumpleaños, Anais le pregunta a Julia:
-Julia, ¿tú me puedes ayudar hacer la torta para el cumpleaños de Nancy?
-Oye verdad, falta poco, vamos a revisar que nos falta para los ingredientes. -Julia salió disparada a la cocina y más atrás Anais.
Anais emocionada, ve como Julia buscaba con tanta seriedad en los gabinetes, hasta que por fin oyó en veredicto:
-Si tenemos todo, ahora le decimos a papá que traiga unos refrescos y los guardo para el sábado.
-¿Y para el almuerzo, que hacemos?
-No sé, dime tú Anais. Tú eres la que vas a organizar esto. Yo solo te voy ayudar. -se encogió de hombros.
-Bueno a Nancy le encanta el pasticho, si tú quieres yo te puedo ayudar a picar todo y hacemos también una buena ensalada. -le sugiera a su hermana.
-Muy bien, será pasticho. Ahora señorita, recuerde que yo solo te estoy es ayudando, usted cocinará todo, yo solo te ayudaré con el horno y revisar que este todo cocido.
-Está bien Julia, y gracias. -la abraza fuertemente.
-Bueno, solo espero que cuando sea mi cumpleaños también me hagas cosas ricas -sonrió y le guiñó un ojo.
Esa misma tarde Anais se encerró en su cuarto nadie la volvió a ver, no salió a jugar y como todos la extrañaban afuera Marie se asomó a ver si era que se sentía mal.
-Hola mi amor, ¿qué haces? Haya afuera está el grupo extrañándote, les hacen falta tus locuras. -dice entrando a la habitación.
-Hola mami, no puedo salir, estoy muy ocupada.
-¿Y eso? ¿Mucho trabajo de escuela? -le pregunta interesada.
En eso Anais levanto la cabeza que tenía inclinada haciendo unas pancartas.
-Mami, prométeme que no te vas a enojar.Yo sé que siempre nos recuerdas que tenemos que cuidar y ahorrar los útiles escolares, pero necesito hacer algo importante con estos.
-Ajá, está bien. ¿Y en que lo vas a necesitar? Si no es para la escuela, ¿en qué vas a gastar ese material?
-Es que quiero hacerle unas pancartas para el cumpleaños de Nancy, es el sábado.
-Ah sí, Julia me comunicó de lo que van hacer ese día, está bien Anais, si es tu gusto regalarle ese detalle, yo te ayudare. -dice sincera.
Anais feliz por la respuesta de Marie, la abrazo y le dio un beso a su madre.
-Bueno, manos a la obra, dime ¿qué piensas hacer? -le pregunta-. Pero antes de empezar déjame buscar un vaso con agua, esto va tardar un buen rato y así le digo a los chicos que no molesten, que vamos a estar ocupadas con tus tareas, te parece. -dice su madre
Así pasaron toda la tarde encerradas, tan solo Julia sabia la razón verdadera del encierro, por eso trataba de que todos estuvieran distraídos en otras cosas, principalmente Nancy.
-Hace falta Anais -comenta Nancy.
-Sí verdad, es raro no estar riendo con sus locuras, pero bueno, mamá dijo muy claro que van a estar muy ocupadas con las tareas.
-Que raro que no me pidió que la ayudara, esa nunca me suelta, todo el tiempo me tiene que estar poniendo penitencias, jaja.
-Asi es hermanita, te salvaste de esta, ahora le tocó a mamá, me imagino como debe estar agobiada.
-Jaja, imagínate a mamá, estará que sale volando del cuarto, con las ocurrencias de Anais.
En eso, se escuchó una carcajada, que salio del cuarto de Anais, era Marie que en ese momento salia y muy precavida cerro de inmediato la puerta.
-Hola chicas, voy al baño, esta Anais me va hacer orinar de tanto reír. Por cierto, me pueden ayudar a preparar la cena por favor, aún no terminamos y es muy importante que lo terminemos hoy. Mañana hay cosas por comprar y no quiero que este fin de semana nos falte algo. -les pide Marie al resto de sus hijas.
-Mami, si quieres yo ayudo a Anais -apunto Nancy.
-No, hoy estoy compartiendo con Anais. Además me estoy divirtiendo, así que no te preocupes, ayuda a tu hermana en la cocina por favor.
Julia tomo a Nancy de la mano y se la llevó para la cocina.
-Déjalas, vamos a divertirnos tú y yo. Si quieres preparamos algo rico que nos guste a nosotras. -le dice Julia a Nancy para que no le insista a su madre ayudar a su hermana.
En eso llega Marie preparó dos emparedados y se los llevó al cuarto, pero ante de irse les dijo:
-Esto es un aperitivo, así que también vamos a cenar. Esta loquita habla mucho, voy a ver si comiendo se calla un rato. -dice divertida.
Julia y Nancy se miraron y haciendo una mueca, vieron a su madre desaparecer. Ya faltando poco para la cena, salieron las dos del cuarto, muy sonrientes.
Anais estirando los brazos y sacudiéndose como loca, le dice a las chicas:
-Uff, eso de estar encerrada tanto tiempo no es para mi. Parece que pase mil años bajo los barrotes de una cárcel, junto a mi carcelera. -dice divertida a sus hermanas.
-Jaja, eso si es cruel, sin derecho a escapar -bromeo Nancy.
-Ah, y ahora yo soy la villana y fui yo la que sufrió horas de tortura. -dice su mamá.
-Jaja te lo dije, no es fácil pasar un día con Anais. -comenta su otra hija divertida.
En eso Marie miró a Anais y le guiñó un ojo.
-Bueno, lo importante es que estamos vivas aún -recalco Anais a carcajadas.
-¿Y ustedes que tal? ¿Pudieron sobrevivir una tarde sin mí, no me extrañaron? -pregunta Marie.
-Claro que... -Julia no pudo terminar de hablar porque Nancy le dio un punta pie.
-Pasamos una tarde muuyyy tranquila, y en silencio, super relajadas, estábamos tan entretenidas que no nos dimos cuenta de la hora -exclamo Nancy.
-Ok, yo si las extrañe, y muchoo -agarró a Nancy y la abrazo haciéndole cosquillas-. Ya, pórtense bien, su papá no tarda en llegar, tengan todo listo me voy a dar un baño, ¿Está bien?
-Como usted ordene, comisionada.
-Hoy me toca lavar los platos, así que manos a la obra yo las ayudo a servir la mesa. -Dice Anais.
-Si quieres vamos mañana a comprar las verduras -sugirió Nancy.
-No puedo, tengo que terminar unas laminas con Verónica, será otro día que las acompañe.
-Tú te lo pierdes, te iba a brindar un helado.
-Pues ese es el negocio que me hizo Verónica, que la ayudara y me brindaba un helado, si hubiese sabido que me invitarías un helado, no acepto el negocio pero ya di mi palabra. -Nancy se veía triste, pensaba que Anais no se acordaba de su cumpleaños, ni si quiera se lo había nombrado.
-Será otro día hermana, lo bueno es que ya falta poco para terminar el compromiso de estas actividades.
Julia y Anais veían que Nancy no parecía la misma, se tornaba como triste, hubo un instante en que Anais le iba a contar la verdad, en eso Julia la miró con un gesto de refunfuño que la hizo callar.
-Llego papá, así que manos a la obra, llama a los muchachos que vengan a cenar.
Esa noche Anais después de lavar los platos, se fue directo al cuarto fingiendo tener sueño, se despidió de todos y les informó que mañana era un día muy ajetreado para ella, que no se preocuparan si no la veían en todo el día.
La mañana siguiente hizo que Verónica la fuese a buscar, con eso Nancy vio cuando se fue y no dio pretexto a Marie para no acompañarla hacer las compras.
-Nancy prepárate, vamos temprano, puede que lleguemos en la noche, con eso te invito almorzar, las dos sólitas, ponte la mejor gala, que hoy es nuestro día.
-Si mamá, ya me voy a vestir. -dice Nancy y se va a alistar.
Ya cuando Marie y Nancy se fueron, Julia llamó a los muchachos y a Anais.
-Bueno chicos, manos a la obra, ya mamá y Nancy se fueron, ya saben lo que tienen que hacer, nosotras los encargamos de hacer la torta y las demás cosas, ustedes limpien bien el patio, arreglen las mesas y las sillas, traten de colocar unos clavitos donde Anais va a colocar las pancartas. Tenemos que tener todo limpio para mañana. -les informa Julia a sus hermanos.