Capítulo 8

1092 Palabras
Narra Gabriel Hace varios meses hemos querido abrir un nuevo restaurante, abrir una nueva línea pero esta vez algo un poco más independiente de la familia de mi abuelo, no es borrar el nombre ni la tradición de los fundadores iniciales que fueron mis bisabuelos, pero si hacer otras conexiones fuera de la familia, los Donalds han trabajado en unión por muchos años y los resultados han sido más que buenos, pero los hermanos de mi abuelo han dejado a sus siguientes generaciones a cargo de las partes que a cada quien le corresponde y en los últimos meses han surgido pequeños bajones que nos pueden afectar en un futuro, en cuanto a las finanzas. Cada hermano de mi abuelo tiene una cantidad de restaurantes, fueron heredados de forma equitativa por los fundadores iniciales, y ellos siguieron juntos a pesar de saber que ya cada quien debía velar solo por lo que le correspondía, cómo la unión hace la fuerza ellos se esforzaron y surgieron cada día más; pero así como mi abuelo integró a mi padre en sus negocios, luego a mí y él se ha tomado un descanso por los largos años de trabajo,  los demás han hecho lo mismo y lastimosamente han estado algo descoordinados, pues las nuevas personas encargadas les falta más experiencia y más conocimientos en cuanto a administración. Por tal motivo no podemos verlos a ellos cómo nuestras únicos socios, ya no podemos apoyarnos más en la familia porque ellos están empezando a flaquear, por eso concientizamos al abuelo de lo que estaba pasando hasta el punto de que accediera a abrir nuevas líneas y buscar nuevos socios, debemos seguir creciendo y dejar el confort a un lado, lo que hacemos no es porque estemos mal, todo lo contrario, lo hacemos porque estamos en un excelente momento y ahora más que nunca debemos aprovechar para avanzar. Esta mañana vimos a un probable socio, es un viejo amigo de mi padre, el hombre es dueño de una línea de hoteles y estamos planteándole a él un nuevo proyecto que nos muestra otro horizonte, es algo que solo está en una propuesta y mi abuelo la escuchará esta noche, aprovecharemos el momento pues él ha pedido cenar con nosotros, tiene algo que según él es sumamente importante y no puede dar espera, aún no sabemos la razón pero me imagino que es solo por el simple hecho de estar en familia, la soledad a él no le va muy bien, desde la muerte de mi abuela Anna que fue muy dolorosa para todos, él no fue el mismo, siempre intentamos que esté acompañado, haciendo alguna actividad que lo mantengan distraído; mis padres lo llevan a todos sus viajes y lo apoyamos con sus actividades favoritas cómo leer, a mi abuelo le gustan las novelas y siempre intentamos tener libros de su gusto en la biblioteca. - Amor, ¿Qué haces? - recibo un mensaje de Sofía - Estoy en la oficina de mi abuelo, pronto iré a casa - respondo de inmediato - Quiero cenar contigo, ¿será que podemos vernos? Sofi puede ser una mujer muy dulce, atenta y detallista. - Oh no, esta vez no podré, mi abuelo quiere cenar con nosotros Ya ansío contarles para llevarla conmigo a todas partes, ella es conocida en mi familia desde que era una niña, me ha acompañado junto con mis demás amigos a celebraciones o fiestas que hacemos de la familia, aniversarios, cumpleaños, etc. Pero hay eventos mucho más íntimos en los que no puede estar, solo la familia y pronto Sofía será parte de ella - ¿Esta puede ser la ocasión? - pregunta ella sabiendo que comprendo a lo que se refiere - Sí, creo que hoy será el día Deseaba esperar a mi cumpleaños, un par de días más, pues es una fecha en la que siempre están todos los miembros de la familia, amigos, proveedores, socios, casi toda la ciudad, es un evento bastante grande y ese día es el indicado para que todos la conozcan no como esa vieja amiga, sino como mi novia, pero si la oportunidad es hoy la voy a aprovechar, por lo menos que las personas más allegadas a mi sepan lo que está pasando en mi vida y lo que me proyecto. Salgo de la oficina del abuelo, esta oficina la han instalado en el primer restaurante que abrieron los fundadores, el lugar funciona de maravilla y aquí tenemos como una cede administrativa que es el centro para todas las demás, mi padre se encuentra en otros asuntos así que yo soy el encargado aquí. Conduzco hasta la casa siempre con algo de música, me hace sentir bien y me alivia el estrés, tener la mente en blanco por momentos es sano, cada que puedo lo hago. Llegando a casa veo el auto de mi padre llegar también, parece algo afanado, algunas veces creo que le teme aun a mi abuelo como si fuera un niño pequeño. - Señor Gabriel, ¿Cómo está? – Carlota me recibe con cordialidad como todos los días - Bien, ahora mejor porque te vi Carlota de mi corazón – le doy un abrazo y le desordeno un poco el cabello, ella me limpiaba el culo de pequeño, como no quererla. - Gabriel, date prisa y deja de molestar a Carlota – mi padre se asoma afanado Le dejo un beso en la frente a la mujer y sigo hasta las escaleras, mi abuelo ha querido que todos vayamos al restaurante que tenemos en la torre Eiffel, cada que pienso en ello me gana la curiosidad por saber qué es lo que quiere decirnos que no pudo esperar hasta mi cumpleaños; sigo a mi cuarto, me baño y me cambio por un elegante traje n***o, acomodo mi cabello en un lado, uso mis mejores zapatos, reloj y mi perfume más fino. Bajo las escaleras para encontrarme con todos, mi madre luce elegante con su vestido, mi padre como siempre tan recatado y mi abuelo ni se diga, demuestra su rango donde quiera va. - Estoy listo, ya acabo de avisar al restaurante que iremos dentro de poco – menciono acomodando mi reloj - No iremos al restaurante – dice mi abuelo como si nada - ¿No? – mi madre lo mira extrañada - Creí que iríamos al restaurante, entonces ¿a dónde vamos? - Hoy tengo que llevarlos a un lugar muy especial, iremos a Normandía, cuando estemos allí reunidos con los demás les contaré algo muy importante. Pero que carajos, abuelo…              
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