CAPÍTULO XII POR ELLA -Estoy desesperada- le confesaba Emma a Dayami, durante su clase de yoga. A las chicas se les había organizado un par de clases para desahogar su estrés, o al menos eso era lo que Iktan había explicado. -Eres una tonta- señaló Dayami de mala manera - Te dije lo que tienes que hacer; pero quieres seguir comportándote como una mojigata- -Me da miedo, ¿Qué tal si se ofende?, o ¿me rechaza?, me moriría de la vergüenza.- aseguró con pesar Emma. -Romel no haría eso, es un hombre que desborda deseo, su personalidad caballerosa no le permite pedirlo abiertamente; pero créeme, te desea, como a todas aquí, a estas alturas eres la única que seguramente no ha tenido nada que ver, hasta la don nadie de Fania ya tuvo su revolcón con él, tú mismo los viste en el jardín la otra

