Tiara había pasado la noche en aquella lujosa habitación que, aunque enorme, se sentía como una prisión. No podía dormir. Cada vez que cerraba los ojos, la imagen de Dante aparecía: su mirada penetrante, su voz grave, en la forma en que la llamaba princesa.
Despertó estando aún atada y con los brazos ya cansados por no moverlos. Inclinada hacia un lado del asiento. Aún pensando en su mayordomo y sus padres preocupada. La habitación era algo oscura ya que la única ventana que tenía estaba media cerrada y casi no entraba la luz del amanecer. Solo mirando el suelo preguntándose sobre como terminó allí en ese lugar tan bajo. No sabía como salir, ni como escapar.
Por la mañana, la puerta se abrió. Ella se sobresaltó, esperando ver a alguno de los hombres que la vigilaban, pero fue Dante quien entró con una bandeja de al parecer comida en las manos.
Dante: Desayuno, come - dijo, dejándola sobre una mesa - No confío en que comas lo que preparan los otros, así que me aseguré de que esto fuera seguro - luego ella mirándolo sorprendida.
Tiara: ¿Ahora también eres cocinero además de secuestrador? —respondió con sarcasmo.
Dante sonrió de lado, divertido: Tengo muchos talentos, princesa. Al contrario de ti en tu cama de oro. Y si vas a estar aquí, más vale que aprendas a conocerlos todos -.
Se acercó con un gesto rápido rozando sus manos con las de ella mientras la desataba lo más pronto. Tiara frotó sus muñecas, ya algo marcadas por la cuerda. Mirando a Dante con desconfianza. Él se sentó frente a ella, como si no tuviera prisa.
Tiara: ¿Por qué me tratas así? —preguntó finalmente - Podrías dejar que tus hombres me vigilen, fácilmente vengan a traerme tus recados, como ejemplo este desayuno. Pero, eres tú quien siempre viene. Ya deja la actuación, yo ni te caigo bien desde el inicio. Solo soy para ti como un paquete envuelto a quien puedes regalar, vender o desechar en cualquier momento. No tienes porque cuidarme tanto -.
Dante la observó fijamente, serio por primera vez: Primero, porque eres mía. De mi propiedad, nadie te toca sin mi permiso - respondió con calma - Y quiero asegurarme de que lo entiendas. No te veo como solo un paquete que entregar. Segundo, eres algo diferente a lo que llegué a pansar de ti antes al observarte. Por eso te estoy queriendo conocer a ver si me estoy equivocando o no - coloca su mano en su frente cerrando los ojos - Tercero, aunque no lo paresca, no soy tan cruel todo el tiempo como pienses -.
El corazón de Tiara dio un vuelco en su pecho. Quiso replicar, decir que él estaba loco, que jamás pertenecería a nadie. Pero sus labios no se movieron. Una parte de ella… no quería negarlo.
Él colocó una campana cerca de ella en la mesa.
Dante: Úsala para llamarme o pedir ir al baño. Si lo necesitas, claro - ella solo asintió empezando a comer, no sin antes oler con desconfianza.
Sorprendida por el olor rico y el sabor y textura única. Terminando su comida rápidamente al degustar su rico sabor.
Dante: Ten - saca unas cremas y se las unta en las marcas de las manos con suavidad.
Al principio se sobresalta por sentir ardor. Además de sorprenderse como él le sujetaba el brazo con delicadesa al pasar la crema entretenido. Mientras ella lo mira embobada.
Al terminar la mira y ella al darse cuenta que se quedó mirándolo para disimular voltea figiendo molestia.
Tiara: ¿Y Javier? - aprovechando la oportunidad.
Dante: Ese viejo mayordomo tuyo, lo tenemos encerrado - dice sin darle mucha importancia.
Tiara: ¡No le hagas nada! P-por favor... - preocupada.
Dante: Tranquila, si tanto te preocupa y me lo pides así no le haré nada. él está bien - mirándola curioso - ¿Y por tus padres, no me preguntas? -.
Tiara: A eso iba pero, creo que ni quiero saberlo... - menciona con algo de tristeza - ellos... ¿Cómo están? - preocupada.
Dante: Ah, mejor de Javier, libres haciendo su trabajo en su empresa. Eso si enviaron a alguien a investigar que pasó contigo al parecer - esto último a Tiara le alegró tanto.
Tiara: ¿Enserio? - sonrió por primera vez frente a él -.
Dante: No te pongas así, te vez muy linda - ella se sonrroja un poco al escucharlo.
De pronto, Dante se levantó y la tomó del brazo de nuevo.
Dante: Ven. Quiero mostrarte algo -.
Ella se resistió un poco, pero terminó siguiéndolo. Bajaron por unas escaleras hasta un gran salón subterráneo. Allí había mesas, armas, tipos de explosivos y unos hombres planeando algo. Todos se callaron al ver entrar a Dante.
—Bienvenida a mi mundo, princesa. —dijo él, con orgullo en la voz—. Aquí es donde controlo todo lo que tus padres nunca podrían imaginar. Negocios, poder, respeto.
Tiara se quedó muda, impresionada. Mirándolo todo volteando la cabeza de lado a lado. Aquello no era un simple secuestro. Estaba frente a alguien que dominaba un universo paralelo, peligroso y fascinante.
Y lo peor era que, en lugar de odiarlo… sentía que cada vez caía más en su red. Pero tenia que evitar sentirse así por él.
Tiara: Con que así viven los que son como tú - sarcastica.
Dante: Sí - orgulloso.
Tiara: Ya veo - seria - ¿Puedo preguntarte algo pero sin que te moleste? - dice algo pensativa.
Dante: Adelante -.
Tiara: ¿Puedo ver a Javier? S-será rápido, te lo aseguro - él se quedo parado mirandola de reojo, pensandolo.
Dante: Mmm... Está bien pero sin casi contacto. Ven -.
Tiara lo sigue por detrás al caminar hacia un pasillo largo. Pero él se detiene para preguntarle algo.
Dante: ¿Porqué es tan importante para ti ese mayordomo? Hasta diria que darias tu vida por él si le ocurriese algo -.
Tiara: Porque es como si fuera una familia más para mí - su respuesta le sorprendió a Dante - Javier siempre estuvo desde mi niñez conmigo y se ocupo de que no me pasara nada - sonrié.
Dante: Bueno, ese es parte de su trabajo -.
Tiara: Pero, él lo hizo de corazón y con amor. Siempre me trato bien, hasta corregia lo que hacia mal. Me sacaba sonrisas pero sobre todo... - pausa unos segundos - Estuvo siempre que lo necesitaba. Lo cual, mis padres, por sus ocupasiones no hicieron - mirada triste.
Dante: Ya veo... - mirando el suelo y luego prosiguió.
Continuará…