Su risa me dejó en blanco. ¿Logan se estaba riendo? ¡Pero que le pasaba! —¡Va enserio! Casi me besa. ¿Te resulta gracioso? Por que a mí desde luego que no —le dije enfadada. Dejó de reírse y declaró: —Giselle, es Peter, no puede competir conmigo. Le pegue una torta para bajar su orgullo. —Auu —fingió que le dolía. Me levanté de la cama aún mosqueada. —¿Y que pasaría si me hubiese besado? ¿Te habría dado lo mismo? Puso los ojos en blanco como si el tema le resultará una bobada. —Si te hubiese besado no le quedaría calle para correr, pero no lo ha hecho. —Por qué me he retirado. —Por qué eres lista —inquirió. —Eres...eres... —comencé a decir sin palabra que le describiera. —¿Qué? ¿Qué soy? —quiso saber al ver como mi cuerpo estaba la mar de nervioso—. ¿Sabías que cabreada estas

