Repasemos la situación. Acabo de lanzarle un dardo a Logan, aparte de haberle atropellado. ¡Soy la mejor mujer de la Tierra! Conseguí disparar al animal y este se quedó grogui encima de Logan, los dos durmiendo. Esos dardos si que hacían efecto. Cojamos aire y tranquilicémonos. Giselle, tú puedes. Fui a la cocina y encontré unos guantes de plástico. Me los puse y fui hasta el sofá. Cogí al gato entre mis manos y con sumo cuidado abrí el ventanal del salón. ¿Y ahora que hago con el gato diabólico? Mis ojos se desviaron hacia el jardín de los vecinos. No sé en que estaba pensando pero lancé al gato por lo aires y este cayó en la casa vecina. Ale, ya esta, ahora solo me queda Logan. Entré de nuevo en en salón y me quité los guantes para tirarlos a la basura. Cualquiera pensaría que acabab

