-¿Estas enamorada de mí? -quiso saber con la boca abierta del asombro. Joder, Logan, espabila hombre. A veces el pobre es cortito. Estas semanas a su lado me han hecho quererle de una forma que ni yo misma me creo que pueda ser verdad. -Sí, te quiero -confesé mordiéndome el labio como si estuviera arrepentida. Logan se acercó a mí y me cogió en volandas. Me alzó hacia arriba y me detuvo a dos pies de suelo para besarme dulcemente. Un beso tan mágico y espontáneo que me dejó con ganas de más. Mi padre se aclaró la garganta para advertir que estaba delante. Pero a Logan le dio lo mismo. Siguió basándome y mi padre se despidió antes de que le diera una arrebato. Por fin, nos quedamos solos. Logan me bajó cuidadosamente y yo pasé mis brazos por su cuello como si estuviéramos bailando. -P

