Estaba en el umbral de la puerta con los brazos como jarras y muy poco contenta. Ella y yo guardábamos cierto parecido, solía decir que era como yo de joven pero yo sinceramente no me lo creía.... Si me conociera mi madre. —Levántate del suelo y dame una buena explicación para que no te tenga en casa hasta el apocalipsis. Me levanté de la alfombra del salón la cual estaba llena de vasos de bebida rojos. No tardé en percatarme de que era de día, muy de día. No había ni rastro de nadie, Logan dormía junto a la chimenea con una camiseta rosa donde dónde ponía: doy abrazos gratis. ¡¿Pero que cojones?! La casa entera estaba recubierta de tiras de papel higiénico como si fueran guirnaldas de una fiesta. Gracias a dios que el papel estaba limpio. Alguien había estado jugando a ser el perrito d

