Con el secuestro del príncipe y Keira toda la capital está en un caos total.
Esta mañana acudí al palacio a informar al emperador sobre el secuestro de mi hija.
— Lenise, ¿hay alguna novedad? —el emperador que a sido mi amigo desde que éramos niños pregunto.
— Aún no, vine porque quería informarle que mi hija fue secuestrada.
El emperador se sorprendió.
— ¿Qué? ¿cómo es posible que hasta la princesa heredera haya desaparecido? — La emperatriz que en ese momento estaba entrando a la sala dejó caer su abanico.
— ¿Qué? no puede ser ella también —la emperatriz Nanatia se puso palida.
— ¡¡Lleven a la emperatriz a descansar!! —el emperador ordenó alas doncellas que acompañan a la emperatriz Cristina.
— Marqués, debes encontrarlos a los dos, el futuro del imperio está en las manos de esos dos niños que será esposos —el emperador me dijo con desolación.
— Ya incrementen la búsqueda, su majestad.
— Bien, te doy autoridad para usar cualquier método que te ayude a encontrarlos —hice una reverencia y salí de la sala de audiencias.
***
Lennon y Deere quisieron acompañarme con la búsqueda del príncipe y Keira. Apesar de tener once y díez años estos chicos son más hábiles que un caballero de élite.
— Partiremos al oeste, en un grupo de cinco tomaremos diferentes rutas y estén atentos a cualquier movimiento.
— ¡¡Si comandante!!
Nos separamos en cinco grupos como ordene. Después de dos días llegamos al pueblo de Balte.
Nos detuvimos para alimentar a los caballos y darles de beber.
— Papá, ¿crees que los secuestradores hayan ingresado a la zona de irna?
— Es muy probable, pero por eso separé a la guardia en cinco grupos para revisar la mayor cantidad de territorio en menos tiempo.
— No te preocupes los encontraremos —le di una palmada en su cabeza y seguí dándole de beber al caballo.
— Se que he sido un mal hermano, le dije muchas cosas feas. Le dije que ojalá ella hubiera muerto y no mamá, sé que ella no es la culpable pero si no fuera por ella mamá aún estuviera con nosotros.
— No, es mi culpa por no tratar de hacerles ver que fue culpa mía yo quería tener otro hijo y pagué el precio de mi avaricia.
— Así que Deere, no te culpes. Si encontramos a tu hermana está vez hay que hacer las cosas bien, siete años ya fueron suficientes para estar de luto, hay que tener un nuevo comienzo y darle a esa niña lo que jamás a recibido.
Estábamos por salir cuando un caballo a toda velocidad se aproximaba a nosotros.
Un niño venía montando al caballo como si fuera el fin del mundo.
— ¡¡Ayúdenme!! —un chico de cabello n***o y ojos dorados todo arañado del rostro y lleno de suciedad hablo.
— ¡¡Príncipe!! —el chico era el tan buscado príncipe heredero que tenía más de una semana de haber desaparecido.
— ¡¡No hay tiempo, tienes que salvarla!! ella está en peligro... —grito con desesperación.
— ¿Salvar a quién? —pregunto Lennon.
— ¡¡Keira!! he cabalgado por más de dos días sin descanso para pedir ayuda.
— ¿Qué? ¿qué le sucede a mi hija? —agarre mi cabeza con fuerza.
Mi hija, mi hija, mi pequeña, lo último que me queda de mi esposa.
— ¡¡No hay tiempo!! —rugio el príncipe.
— Su alteza, ¿recuerda el lugar en el que se encontraba?
— Si.
— Haré un círculo mágico, cuando le diga se para en el y piensa en el lugar.
Llamé a mi espíritu y dibuje un círculo mágico. Este era de color azul y tres tipos de patrones lo rodeaban.
— Llevaré solo a quince caballeros los demás esperen aquí, Lennon, Deere ustedes vendrán conmigo.
— Ahora su alteza —el príncipe se paró en el círculo y este brillo. fuimos transportados a las afueras de yubeta un pueblo escondido entre las montañas.
— Siganme, es dentro de las montañas — el príncipe regreso a él caballo y nos guío entre los árboles. Para los que no conocen sería muy fácil perderse ya que no hay ningún sendero.
— Aquí es donde me separé de Keira —el príncipe bajo del caballo y lo seguimos mis hijos y yo.
Al acercarme pude ver mucha sangre y un cadáver. Cerca del cadáver se encontraba una bota de niña.
— ¡Es de Keira! —el príncipe dijo tomando la bota entre sus manos.
En el lugar donde se encontraba la bota había mucha sangre.
Invoque a mi espíritu y le pedí que examinará la sangre para ver si está le pertenecía a un Versáttiero
“Pertenece a un m*****o de los Versáttiero"
No, ella está herida, debo encontrarla rápido.
— ¡Debió defenderse! eran muchos para que ella logrará escapar! —el príncipe tapó su rostro con sus manos.
— ¿En donde estaban? —Lennon pregunto sobre que otro lugar podíamos revisar.
— La cabaña —Subió a su caballo.
Una cabaña de madera apareció frente a nosotros.
— ¡¡Keira!! —el príncipe bajo del caballo y corrió al interior de la cabaña.
— ¡¡No puede ser!! —una cabaña fría y con poca iluminación.
La ventana de esta se encontraba en el suelo. El príncipe se sentó en el piso y tomo su cabeza con fuerza.
— Te dije que volvería por ti...
— Comandante, encontramos rastros al parecer los vieron dirigirse al Oeste.