Martes. La semana empezó fuerte, así que el segundo día de la semana yo esperaba que el ritmo continuara. Cosa, a todas luces, imposible, pues ¿cómo mantener la expectativa alta cuando acabas de cogerte a la jefa de tu jefa por azares del destino? Pero en fin. Llegué a la oficina y para mi sorpresa, Elisa había finalmente regresado, después de varios días indispuesta. Me alegró la vista verla vestida con un ceñido traje color crema que resaltaba su… Sus ojos se encontraron con los míos y una sonrisa pícara se dibujó en sus labios. —James, pero qué gusto — dijo, como si en lugar de un par de días, nos hubiésemos dejado de ver por años. —Boss, pero te ves 10 años más joven, ¿desde cuándo estar enfermo te rejuvenece? — bromeé. Ella sonrió, y con un gesto ensayado me abrazó. Un desplante

