Capitulo 48.

1485 Palabras

En fin, la vida es bella. Miércoles, jueves y viernes pasaron como un borrón gris y monótono. Me sumergí en el trabajo como un monje en sus oraciones, evitando a Elisa y tratando de no pensar en la cena del viernes. Redacté informes insípidos, asistí a reuniones interminables y me masturbé frenéticamente en el baño de la oficina cada vez que el recuerdo de Elisa en lencería negra invadía mi mente. La rutina laboral se convirtió en un refugio contra la ansiedad creciente. Kath seguía parloteando sobre su boda, Mike presumía de conquistas imaginarias y Paula desfilaba por los pasillos como si fuera la puta reina de Inglaterra. Todo igual, todo distinto. Cuando por fin llegó el viernes, salí disparado de la oficina a las 6 en punto. Corrí al supermercado y compré ingredientes al azar, guiá

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