B A R

2210 Palabras
Avanzaron hasta la unidad y de a uno fueron subiendo por la escalera en espiral hasta el tercer piso para posteriormente llamar a la puerta de la unidad mientras Callen evitaba llevar la mirada hacia la unidad en la que solía vivir. —Siento que me falta el aire— se quejó Sabas. —¿Puedes silenciarte al menos hasta que nos vayamos de aquí?— pidió Lain irritado. Sabas se limitó a asentir. —¿Hay alguien en casa?— interrogó Callen mientras continuaba llamando a la puerta. Una mujer de unos sesenta años aproximadamente les dio la bienvenida. Callen estiró su placa policial hacia la señora. —Somos agentes de la estación de Beazley y hay algunas preguntas que necesitamos realizarle. Tomó de su bolsillo la orden de interrogatorio para posteriormente enseñársela a la mujer. —¿De qué se trata?— interrogó la mujer extrañada. —Será mejor que lo hablemos dentro, los residentes no están muy contentos con nuestra presencia— respondió Lain. La mujer se alejó de la entrada para brindarle el paso y de a uno fueron ingresando a la vivienda. —No hay mucho que pueda ofrecerles, pero pueden tomar asiento en el viejo sillón— la mujer señaló a un desgastado sillón ubicado a un lado de la habitación. —Usted es la señora Bailén, ¿verdad?— indagó Callen. La mujer asintió. —¿Recuerda el asesinato que tuvo suceso en el año mil novecientos noventa y nueve en la unidad de al lado? La mujer tomó asiento frente a ellos y se silenció momentáneamente en un intento por recordar. —No pude olvidarlo por más que así lo desee, pero, ¿por qué preguntan por el? —No podemos brindarle mucha información al respecto, pero creemos que hay alguien intentando recrear aquel asesinato. La mujer cubrió su boca con ambas manos, completamente horrorizada. —¿Cómo es posible? —Aún es una suposición por eso necesitamos saber en detalle quienes fueron testigos de aquel día. La mujer apoyó sus manos sobre sus piernas y su rostro fue controlado por la aflicción. —¿Puede contarnos acerca de lo que ocurrió aquel día? La mujer soltó un suspiro. —Aquí nadie intercede en los asuntos de otros porque eso podría ponerte en peligro, por recuerdo que la pareja solía tener problemas todos los días y gritarse mutuamente. Las paredes son pequeñas por lo que podía oírse todo con claridad. Aquel día no fue la excepción, comenzaron a discutir por el pequeño. Cam no quería hacer más que sentarse frente al televisor mientras que se emborrachaba y eso enfurecía a Millana— la mujer hizo una pausa para posteriormente continuar—Ese día oímos como Cam golpeaba a Millana— las palabras de la mujer comenzaron a entrecortarse— Y luego, un grito de dolor por parte de Cam. Intente interceder, pero mi hijo menor me pidió que no lo hiciera o nos meteríamos en problemas y teníamos suficiente con nuestros propios problemas— la mujer inclinó la mirada—De pronto, los sonidos se detuvieron y no volvimos a oír más nada hasta el día siguiente que fue cuando oímos la sirena policial. —¿Sabe quien podría haber visto el cuerpo sin vida de Millana? Alguien que haya vivido aquí o que aun lo haga. —Recuerdo haber estado presente en la escena para cuando estaban llevándose su cuerpo y para entonces, varios de los residentes habían acudido para saber que estaba ocurriendo. —¿Alguien que le pareciera sospechoso o extraño? —¿Qué quiere decir? ¿Por qué habría alguien sospechoso o extraño cuando se confirmó que Cam es quien la asesino? —Porque puede que el asesino que estamos buscando hoy, haya estado presente en la escena del crimen del aquel entonces. La mujer los observó atónita. —Aún no está confirmado, pero hay detalles que solo la policía y los testigos podrían saber. ¿Recuerda el atuendo que llevaba la señora Odix ese día? La mujer asintió. —Lo recuerdo porque era la primera vez que usaba un atuendo como ese. Un vestido en color rojo. Lain y Callen se observaron entre si, su teoría podría estar en lo cierto. —¿Aún se mantiene en contacto con los que estuvieron presentes aquel día? —Tengo entendido que la señora Dolz que solía vivir en la unidad de abajo, se ha mudado al pequeño de Keen. Recuerdo que había dicho haber visto el cuerpo de Millana cuando aún se encontraba de pie frente a la cocina. La mujer se levantó del asiento y se acercó hasta un cajón el cual abrió y tomo lo que parecía ser una carta. —Hasta hace poco continuábamos enviándonos cartas, no somos muy amigas del mundo digital por lo que era más cómodo. La señora Bailén le entregó la carta a Callen. —Detrás de ella pueden encontrar su actual dirección. Callen dio vuelta la carta y efectivamente pudo comprobar que una dirección se encontraba impresa en la carta bajo el nombre de Catherine Dolz. —Agradecemos su colaboración, señora Bailén. Lain tomo una tarjeta de presentación y se la entrego a la señora Bailén. —Si hay algo más que recuerde o pueda sernos de ayuda, no dude en llamar— pidió Lain. —¿Puedo preguntarle como fueron como padres?— interrogó Callen. —Callen...— regañó Lain por lo bajo. —Estoy bien— respondió en el mismo tono. La mujer nuevamente soltó un suspiro. —Para ser honesta, no fueron buenos padres. El pequeño solía ser un niño tan dulce, siempre salía a jugar en la cancha improvisada del barrio en conjunto con mi hijo menor y otros niños más del lugar. Recuerdo que un día el pequeño vino a jugar con mi niño y note que se quejaba mucho de un dolor que tenía en el brazo, cerca de la mano y al mirar en detalle note una gran quemadura en su muñeca. Hice todo lo posible para curar la herida y cuando pregunte por ella, dijo que su madre se la había hecho porque la había hecho enfurecer...no pude hacer más que darle un abrazo— se lamentó— Cam mataba las horas frente al televisor, no hacía más que eso. Callen asintió. —Muchas gracias— agradecieron una vez. —Por cierto, ¿saben que fue de su hijo pequeño?— interrogó la mujer con preocupación. Lain le dio una rápida mirada a Callen quien no parecía estar dispuesto a responder. —Lo único que sabemos es que ha sido dado en adopción tiempo después de lo ocurrido, eso es todo. La mujer asintió con una sonrisa forzada. —Desearía que lo estuviera haciendo bien. No merecía sufrir de esa manera, realmente espero que sea feliz. Callen salió primero de la unidad, comenzaba a sentirse sofocado. Lain realizó un gesto para que Sabas fuera tras el. —No se preocupe, señora Bailén. Todo estará bien en cuanto lo atrapemos— aseguro Lain. —Espero poder haber sido de ayuda. Lain asintió y se despidió de la mujer para posteriormente salir de la unidad. —Bien, salgamos de aquí— espetó Lain mientras dio unas suaves palmaditas en el hombro de Callen. Caminaron de regreso hacia sus vehículos y regresaron hacia la estación policial, aún debían resolver el misterio con el empleado del bar. —Hey, Sabas— llamó Callen desde su escritorio. Sabas de inmediato se levantó de su escritorio y se acercó hacia Callen. —Si, señor. —¿Sueles frecuentar bares?— interrogó con cierta diversión. Sabas lo observó con resignamiento. —Siento que de mi respuesta depende el irme a casa por hoy o no, ¿verdad? —Wow, no por nada eres el más inteligente del equipo— halagó. —Iré a cambiarme el uniforme— respondió desganado. Callen, quien ya se encontraba con el uniforme de civil, reviso nuevamente las cintas de grabación que el dueño del bar les había brindado aquel día. —¿Cómo puedes ser tan astuto?— se preguntó a si mismo. —Lo mismo me pregunto yo— oyó una voz familiar a sus espaldas que lo sobresalto. —¡Lain!— regañó mientras largaba un suspiro. —Lo siento, ¿no iras a casa? Callen negó con la cabeza. —Iré con Sabas al bar Moon para intentar recolectar más información o intentar contactar con el dueño. —Iré con ustedes— avisó. —No hace falta, Lain. Necesitamos pasar desapercibido y tres agentes en un bar no es buena idea— Callen palmeó el hombro de Lain—Estaremos bien, ante cualquier información me comunicaré contigo. —Bien, pero te contactarás enseguida conmigo si llegas a meterte en problemas o si me necesitas, ¿de acuerdo? Callen asintió y Lain se dirigió hacia el vestuario. Continuo observando la cinta, pero no había nada que podía serle de ayuda para dar con el hombre de las grabaciones. Al cabo de unos minutos, Sabas se presentó ante Callen con atuendo de civil. —¿Listo?— indagó Callen. —No tengo más opción que estarlo— respondió formando una sonrisa forzada. —Es por eso que me agradas. Vamos. Ambos salieron de la estación y caminaron hasta el vehículo de Callen para posteriormente adentrarse en el. —Solo intentaremos recolectar información acerca del empleado o el dueño. Necesito que te hagas pasar por el amigo del empleado, Lain dijo que habían logrado saber su nombre, ¿lo recuerdas? Sabas hizo un esfuerzo por recordar. —Algo con n, pero no lo recuerdo con claridad. Dame un segundo. Sabas golpeo suavemente su cabeza en un intento por recordar. —¡Neil!— respondió con exaltación. —Bien hecho. Entonces, solamente eres un amigo de Neil que está vino de visita y si preguntas si no sabías acerca de los días de descanso, simplemente responde que no lo veías hace un tiempo e intenta conseguir su número, yo haré lo mismo con Blaise. Sabas asintió y al cabo de un corto viaje arribaron al bar. —Somos completos desconocidos dentro del bar, ¿entendido? Sabas asintió y avanzó hacia la entrada del bar mientras que Callen esperó unos minutos antes de imitar su acción y adentrarse en el sitio. Al ingresar al bar observó en una de las esquinas, una mesa vacía que le brindaría un panorama general del lugar, por lo que avanzó hacia la mesa y tomó asiento. Notó a Sabas sentado en la barra de tragos de la cual no podía quitar la mirada. —Tenía que si o si haber conocido el bar con anterioridad si no, no es posible que haya evitado las cámaras a la perfección— pensó en voz alta. —Bienvenido al bar Moon, ¿qué desea tomar?— una joven pelinegra que al parecer era mesera en el sitio, sacó a Callen de sus pensamientos. Callen intentó lucir lo más sereno posible. —¿Puede ser algo sin alcohol?— pidió con amabilidad. —Enseguida— respondió la joven quien se dirigió hacia la barra de tragos. Callen regreso la mirada hacia la barra de tragos y notó a Sabas muy a gusto hablando con el bartender. —No sabía que era tan carismático— largó una risa divertida. La joven regresó hacia Callen y depositó la bebida sobre la mesa. —Disculpa, ¿sabes si Blaise vendrá esta noche?— interrogó Callen a la joven. —¿Blaise? ¿El dueño?— dedujo rápidamente. Callen asintió. —Blaise no suele venir por la noche, ¿eres conocido de él? —Soy un viejo amigo y hace tiempo que no lo veo. Creí que podría verlo esta noche y no puedo comunicarme con el porqué he perdido mi antiguo teléfono y he perdido su número. ¿Serías tan amable de brindármelo? —Lo siento, los empleados temporales no disponemos de su número, solo Neil y Val que son los bartender regulares disponen de su número. —De acuerdo, realmente te lo agradezco. La joven le regaló una sonrisa para posteriormente retirarse. Mientras le daba un sorbo a su bebida, observó a Sabas conversando entre risas y confió en que podría conseguir algo, por lo que termino su bebida, sobre la mesa dejo el pago de la misma y se retiró hacia su vehículo. Avisó en un mensaje a Sabas que estaría esperándolo en el auto. La medianoche había llegado y Callen comenzaba a sentirse agotado hasta que su teléfono sonó. "Lo tengo" Se trataba de un mensaje de Sabas, seguido de un número telefónico. Callen rápidamente fregó sus ojos y marcó el número que Sabas acababa de pasarle. Pero el teléfono daba apagado. "¿Estás seguro de que ese es su número? Se encuentra apagado" Envió en respuesta y su teléfono volvió a sonar nuevamente. "Estoy seguro, me lo brindo su compañero de barra, continúa intentando. En unos minutos saldré del bar" Era extraño para Callen que su teléfono se encontrara apagado. Eran muchas casualidades seguidas. "El número al que intenta llamar se encuentra apagado, por favor intente nuevamente más tarde" —¿Qué rayos está ocurriendo? El asesino continuaba vagando libremente y el equipo Uno de Crímenes Violentos aún se encontraban tras un fantasma.
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