P A S A D O

1917 Palabras
Callen se encontraba de pie observando fijamente el nombre impreso en la lápida frente a él: Millana Odix. —Continúan atormentándome incluso después de la muerte, incluso con mis recuerdos perdidos— el rostro de Callen se entristeció—¿Tanto me odiaban? ¿Qué tanto mal les hice?— un suspiro se escapó de sus labios— Solo era un pequeño niño. Los ojos de Callen se cristalizaron. —Hice todo lo posible para continuar normalmente con mi vida— Callen estiro su placa policial hacia la lápida— ¡Incluso me he convertido en policía!— una lágrima se formó en el lagrimal— ¿No pueden dejarme vivir al menos solo por un momento? ¿Fue difícil únicamente para ustedes? ¡¿Qué hay de mí?! Callen cayó de rodillas hacia la acera. —He vivido estos últimos años intentando ser un buen policía, he intentado vivir mientras trataba de evitar que mi pasado me persiga. Intente convencerme a mi mismo de que aquel niño con manos temblorosas que tomó el teléfono y llamó a los operadores policiales para reportar el asesinato de su madre, no era yo, porque no podia recordarlo pero las noticias siguieron diciendo lo contrario.. Callen se silenció momentáneamente para posteriormente continuar. —No he visitado a Cam ni una sola vez, ni siquiera he asistido a su entierro y a ti es la segunda vez que vengo a visitarte para evitar ser una molestia, entonces, ¿por qué?— una lágrima se deslizó por su mejilla—¿Por qué continúan atormentándome? Callen cerró momentáneamente sus ojos y se lamentó en silencio hasta que su teléfono sonó. Callen lo tomó y en la pantalla observó el nombre de Lain. —Iremos a la casa del empleado, habíamos quedado en ir juntos. Callen observó una última vez el nombre de su madre y se retomó su postura para posteriormente retirarse del panteón. —Te veo allí— avisó. Callen se adentró en su vehículo para posteriormente conducir hacia la casa del empleado. Para cuando él llegó, Lain y Sabas ya se encontraban allí. —¿Alguna noticia?— indagó Callen al acercarse hacia ellos. Sabas negó con la cabeza. —Hemos llamado a su puerta reiterada veces, pero creemos que no hay nadie dentro. Callen se acercó hacia la puerta e intento llamar nuevamente, pero no había caso. Apoyo su rostro sobre la ventanilla ubicada en la puerta e intentó observar hacia adentro, pero no pudo observar nada extraño. —¿Se habrá ido de descanso a algún sitio?— indagó Sabas. —Es una gran coincidencia que justo en estos momentos haya solicitado unos días de descanso. —¿No crees que sea una simple casualidad? —No lo sé, tal vez estoy precipitándome demasiado rápido— Callen se alejó de la puerta y se acercó hacia Lain y Sabas—Regresaré al bar y le pediré a Blaise que intente llamarlo, quédense un rato más por si regresa y en cuanto tenga noticias les avisaré. —Yo iré, tú regresa a casa— pidió Lain. —No es momento, Lain. ¿Crees que estaré mejor sin hacer nada sabiendo que hay un demente suelto? Callen suspiró con molestia. —Sé que intentas protegerme, pero no necesito que lo hagas. No ahora. Callen nuevamente se adentró en su vehículo y se dirigió hacia el bar Moon. Al llegar, el bar se encontraba cerrado, Blaise ya se había marchado. —¿En serio? ¿Algo más va a pasar hoy? Callen avisó en un mensaje que el bar se encontraba cerrado y que podrían ver a Blaise mañana por la mañana. ... —Blaise no se encuentra en el bar— avisó Sabas. Lain suspiró con molestia. —Nada sale bien últimamente— se quejó. Una señora mayor que pasaba por allí se detuvo en la casa del empleado. —¿Están buscando a Neil?— interrogó la anciana. —¿Conoce al chico que vive allí?— preguntó Lain señalando la casa. La anciana asintió. —Si, Neil. —¿Usted vive cerca de aquí? —Dos casas adelante. —Entonces puede decirnos si ha visto al chico el día de hoy o últimamente. La anciana se silenció brevemente. —Lo veo siempre que dirige hacia su trabajo, pero últimamente no lo he visto. —¿Crees que es posible que se haya tomado unas vacaciones o haya ido a algún sitio? —No estoy segura. Por cierto, ¿quiénes son ustedes? —Somos agentes de la estación de Beazley— Sabas exhibió su placa policial. —¿Agentes? ¿Algo le ha pasado a Neil?— interrogó con preocupación. —No se preocupe, solo queremos realizarle unas preguntas acerca de alguien. Lain se acercó hacia ella y le estiró una tarjeta de presentación con sus datos. —¿Puede pedirle a Neil que se contacte conmigo si llega a verlo? Es realmente importante— pidió. La anciana observó la tarjeta. —Claro que si, agente Boyle. —Realmente se lo agradecemos, señora. Lain y Sabas se despidieron de la mujer y regresaron hacia la estación. Al llegar fueron en búsqueda de Callen y es que las pistas no los conducían a ningún lado. Lain observó que Callen se encontraba en su escritorio mientras se preparaba para salir nuevamente. —¿Hacia dónde te diriges?— interrogó Lain. —Conseguí la orden para interrogar a la familia que solía vivir junto a nuestra unidad en aquel entonces y antes de que preguntes, si, regresare al lugar en donde solía vivir y no podrás detenerme. —¿Crees que eso intento, Callen?— Lain lo observó con molestia—Soy la única persona que se preocupa por ti porque sé que tú harías lo mismo por mí. Sé que si hay algo que puede lastimarme intentaras protegerme de cualquier manera. Callen frotó su rostro con ambas manos y es que sabía que el caso lo ha estado consumiendo últimamente. —Lo siento, Lain. Me ha comportado como un imbécil últimamente y sé que quieres ayudarme. Callen, quien se encontraba de pie, se recostó sobre su silla. —Es por ello que he solicitado una cita con el doctor que me has recomendado. El rostro de Lain se iluminó. —Es una gran noticia, Callen. Callen formó una sonrisa. —En tu próxima vida, regresa como mi hermano mayor y apuesto que tendré una infancia de la cual alardear en vez de tener que ocultarla. Lain lo observó con aflicción. —Bien, entonces en tu próxima vida regresa como mi hermano menor y prometo que te protegeré sin importar lo que pase. Callen se levantó su asiento y dio unos suaves golpecitos en el hombro de Lain. —Vamos, te llevaré a conocer mi antiguo barrio y llevemos a Sabas, será de gran ayuda. Lain asintió y fue en busca de Sabas para posteriormente dirigirse hacia el estacionamiento. —Te seguiremos con mi auto— avisó Lain. —De acuerdo— respondió Callen. Y los tres emprendieron viaje hacia el antiguo barrio de Callen. —¿Emocionado de conocer el antiguo barrio de Messinas?— interrogó Lain a Sabas. —No me emociona conocer un barrio con mala reputación— respondió Sabas temeroso. —¿Cómo sabes del él? Sabas soltó un tosido incómodo. —Tal vez investigue sobre el cuándo leí sobre el caso. —Solo espera a que lleguemos y voy a matarte, pero primero dime que encontraste. Sabas negó con la cabeza divertido. —Es uno de los barrios más humildes de Buenos Aires y se han reportado innumerables casos de hurto, violencia doméstica y disturbios. Es uno de los barrios con más tráfico de droga. Se llevaron a cabo varios operativos en la búsqueda de estupefacientes y armas blancas. ¿Y qué crees? Lain se limitó a observarlo momentáneamente. —No han hallado nada. Lain lo observó extrañado. —¿Cómo es posible? —¿Verdad?, resulta imposible, pero la verdad es que es posible cuando la policía está metido en ello. —¿La policía?— interrogó con molestia. —Ellos le venden droga a cambio de dar aviso sobre los allanamientos y así es como impune y libremente llevan a cabo sus negocios de estupefacientes. —Wow, eso no tiene sentido, ¿pero sabes que más no tiene sentido? Sabas negó con la cabeza. —Que siendo un agente, te produzca temor un barrio como este. —En mi defensa no salgo con frecuencia de la estación y no es algo que me emocione tampoco. —Bien, intenta hablar lo menos posible cuando lleguemos. Luego de una hora de viaje habían arribado al antiguo barrio de Callen. Un extenso sitio con calles de tierra les dio la bienvenida. Lain y Sabas observaron el lugar con gran asombro. Lucia como un gran complejo de minúsculos apartamentos angostos en plena construcción, en algunos casos, que llegaban a contar con más de cuatro pisos unidos por una escalera en espiral. —Son más pequeños de que lo que había visto— comentó Sabas. Lain largo un suspiro de aflicción. —Nadie debería vivir así— comentó—Vamos, Klein. Lain y Sabas se acercaron hacia Callen quien al igual que ellos, observaba el sitio con asombro. —No lo recordaba de esta manera— comentó Callen. Lain rodeó a Callen con uno de sus brazos. —¿Listo? Callen asintió inseguro. Cuando quisieron avanzar, Lain sintió algo tirándolo hacia atrás. Giro la mirada hacia un lado y observó a Sabas tomándolo del uniforme reglamentario mientras observaba el sitio con temor. —¿Prefieres esperar en soledad en el vehículo?— interrogó Lain. Sabas negó repetitivamente con la cabeza. —Entonces avanza y abre bien los ojos, nunca se sabe que podría pasar— se burló Lain. Sabas se posicionó en medio de Callen y Lain. —Por agentes como tú es que hay corrupción y venta libre— se quejó Lain. A medida que se adentraban en el barrio, pequeños destellos de escenas de su infancia merodearon por su cabeza. —¿Todo en orden?— interrogó Lain. Callen asintió. Llegaron hasta una improvisada cancha de futbol y Callen se detuvo mientras observaba a los pequeños divirtiéndose. —¿Recuerdas algo? Callen negó con la cabeza. —No mucho, pero por alguna razón siento una conexión— Callen formó una sonrisa— Tal vez he jugado en ella incansables veces, justo como esos pequeños. —Lamento interrumpir los recuerdos de su infancia, agente Messinas, pero, ¿podríamos avanzar hacia la casa en cuestión?— pidió Sabas— No me emociona la idea de estar expuesto en medio de un sitio así y no creo que los agentes sean de su agrado. Lain golpeó con suavidad el hombro de Sabas. —¡Mocoso, no sabía que eras tan grosero!— se quejó. —Lo siento— se disculpó. —No te preocupes, lo haremos lo más rápido posible. Continuaron avanzando hasta que Callen se detuvo ante uno de los apartamentos y su rostro se ensombreció completamente. —¿Es aquí?— interrogó Lain. Callen asintió. —Tomate tu tiempo, entraremos cuando estés listo. —Estoy bien, no te preocupes. —¿Realmente lo estás? Callen asintió acompañado de una sonrisa. —Tengan cuidado con la escalera, no se ve muy estable. Sabas soltó un suspiro y siguió los pasos de sus superiores, no podía evitar sentirse temeroso luego de haberse adentrado tanto en el asesinato que envolvió a Callen.
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