A R C H I V O

1826 Palabras
—¿Has estado toda la noche en tu departamento?— indagó Sabas. La joven se limitó a asentir. —Hemos observado que la entrada dispone de cámaras de seguridad. ¿Está bien si comprobamos su coartada?. Siento preguntárselo, pero es parte del proceso. —No se preocupe, en recepción podrá verificarlo. —Por cierto, ¿cuál es el nombre del bar? —Es el bar 'Moon' que se encuentra a unas cuadras de aquí— informó. La mujer tomó un anotador en conjunto con un bolígrafo y garabateo algo en él para más adelante extender la hoja hacia Callen. —Es la dirección del bar, había dicho que era allí donde estaría. Callen asintió. —Agradecemos su tiempo. Le notificaremos cualquier noticia que haya al respecto y por cierto, realmente sentimos su perdida. La mujer soltó un suspiro de angustia. —Solo deseo que atrapan a su asesino, no es justo que haya sido asesinada de esa forma— sus palabras se entrecortaron. —Haremos hasta lo imposible para atraparlo— respondió Lain. Antes de dirigirse hacia el bar, pasaron por recepción para comprobar la coartada de la joven y tal como lo había declarado, había pasado la noche en su departamento. —¿Cuál es tu veredicto?— indagó Callen a Sabas. Sabas era un agente que se destacaba por sus habilidades en lenguaje corporal y es por ello que había sido incorporado al equipo. —En ningún momento ha levantado la mirada, ni siquiera nos ha mirado a los ojos. Ese comportamiento en lenguaje corporal puede demostrar sumisión, esto puede darse por pena, tristeza o autoreflexión. En este caso, parece darse por las tres razones, pero más debido a la tristeza que es la más notoria. No hubo nada en ella que me hiciera dudar. —Bien, dirijámonos hacia el bar. Solo unas cuadras los separaban del bar al cual había acudido la víctima. Estacionaron frente al bar y lo observaron momentáneamente hasta que un hombre ingresó con un manojo de llaves por la entrada principal del lugar. —Vamos— ordenó Lain. Los tres agentes se dirigieron hacia el bar e ingresaron en busca del hombre. —Disculpe, somos agentes de la policía local de Beazley y necesitamos realizar algunas preguntas— pidió Lain mientras observaba a su alrededor en búsqueda del hombre. —¿Policial?— interrogó el hombre que salía de lo que parecía ser un depósito. Se acercó hacia los agentes y extendió su mano hacia ellos en presentación. —Soy Blaise, el dueño del bar. ¿A qué se debe su presencia? Podían deducir que el hombre probablemente tenía alrededor de treinta y cinco años, lucia joven con un cabello azabache alborotado. —Esta mañana se ha encontrado el cuerpo de una mujer que ha sido vista por última en este bar alrededor de medianoche y estuvo aquí hasta pasada las dos de la madrugada, dos días atrás. —¿Una mujer? Que desgracia— respondió absorto—Lamentablemente no he acudido al bar los últimos días durante la noche. Solo me he estado encargando de abastecer el lugar para la apertura de la noche y solo lo hago durante la mañana. —Entiendo. Hemos observado que dispones de cámaras de seguridad, ¿están en funcionamiento?— interrogó Callen. El hombre asintió. —Pueden acompañarme hasta el depósito y buscar las grabaciones de aquel día— ofreció. —Se lo agradeceríamos— respondió Callen. Avanzaron hasta el interior del depósito en donde se encontraba una pequeña sala de moritoneo. Dieron un breve recorrido con la mirada alrededor de la habitación y el hombre emprendió la búsqueda de las grabaciones. —¡Detente!— pidió Callen al observar a una mujer con un vestido rojo que ingresaba al bar cerca de los dos de la madrugada. —¿Es ella?— interrogo Lain. —Eso creo. —Puedo hacerle zoom a su rostro— ofreció el hombre. Lain asintió y el hombre amplio la imagen en el rostro de la mujer. Callen verificó en su teléfono la foto de la víctima y efectivamente se trataba de ella. —Es ella— confirmó Callen— Agradecería que continuaras reproduciendo la grabación. El hombre asintió nuevamente y en la grabación se podía observar como cerca de las dos y cuarto de la madrugada, la mujer se acerca hacia la barra de tragos y toma asiento junto a un hombre que llevaba una gorra. —¿No tienes cámaras frente a la barra de tragos?— indagó Callen. El hombre negó con la cabeza. La grabación continuo hacia pasada las dos y media de la madrugada en la que se observa al hombre y la víctima saliendo junto del lugar, pero no podían el rostro del hombre con claridad. —¿Puedes retroceder hasta el ingreso de aquel hombre al bar?— pidió Callen. Blaise retrocedió la cinta hasta llegar a medianoche y allí observaron al hombre ingresando al sitio. —El gorro le cubre la mayor parte del rostro y que observe hacia la acera no sirve de mucho— se quejó Lain. Callen formó una sonrisa irónica. —Probablemente, tenía conocimiento de las cámaras de seguridad y las forma de evitarla. ¡Debemos encontrarlo! Lain y Sabas asintieron. —Muchas gracias por su cooperación y tiempo— agradeció Lain. —¿Cree que podría brindarnos información acerca de la residencia del bartender de aquella noche? Tal vez podría ayudarnos con la descripción del hombre. —Ha solictado tomarse unos dias de descanso y no debería hacerlo, pero haré una excepción debido a la delicada situación. El hombre se dirigió hasta un cajón y ojeó una carpeta. En una hoja cercana a él anotó la dirección del empleado para posteriormente entregársela a Callen. —¿Ha solicitado unos dias de descanso? El hombre asintió. —Ha enviado un mensaje. —Bien, gracias nuevamente— Callen extendió su mano hacia Blaise y se despidieron de él para luego partir del bar. —Interroguemos primero al empleado— sugirió Lain. —Adelántense ustedes primero, hay algo que debo hacer antes— pidió Callen. —¿Todo en orden?— indagó Lain. —Si, solo debo pasar por el laboratorio de la doctora Allan. —Bien, te vemos en la estación. Lain y Sabas se dirigieron hacia la residencia del empleado del bar mientras que Callen volvió de regreso hacia la estación y dio una rápida mirada para analizar quien se encontraba a su alrededor, pero no había nadie más que dos novatos en la parte de recepción por lo que no sería un problema. Avanzó directamente hacia la bóveda en búsqueda de un viejo archivo. 'Archivo: Caso 031' Lo observó momentáneamente, la realidad era que nunca se había atrevido a husmear el caso y es que había luchado por olvidarlo porque temía que los recuerdos lo atormentarán nuevamente y aun habiendo pasado más de dos décadas, no estaba listo para ver nuevamente el rostro de sus padres por lo que simplemente resguardó el archivo dentro de su uniforme para que no pudiera ser visto por los superiores y es que ningún caso archivado podía salir de la bóveda. Callen salió nuevamente de la estación para emprender viaje hasta el laboratorio de la doctora Allan. —Agente Messinas— saludó Allan al verlo. Callen tomo el archivo resguardado y lo deposito sobre el escritorio de la doctora. —Es el archivo del caso que le pedí que revisara— informó. —Podrías haberlos enviado, no era necesario que vinieras personalmente. —Es un caso que podría estar relacionado con el asesino de cera. La doctora lo observó con asombro. Tomó el archivo y le dio una rápida ojeada. Su rostro se ensombreció al verlo. —Recuerdo este caso— enunció la doctora— No podría olvidarlo aunque así lo deseara. Era una simple novata dentro de la policía científica cuando ocurrió, lo recuerdo porque fue mi primer caso. Callen la observó completamente atónito. —¿Estuvo allí ese día?— interrogó con sus palabras entrecortadas. —He formado parte del equipo de forense— informó. La doctora continuó ojeando el archivo. —Recuerdo haberme quedado totalmente inmóvil cuando observe la escena del crimen por primera vez y ahora que lo pienso, los asesinatos actuales son similares al de aquel entonces— la doctora elevó la mirada hacia Callen— ¿Cómo sabes acerca de este viejo caso? Callen realizó un breve silencio. —¿Recuerda al niño? El rostro de la doctora Allan fue invadido por la aflicción. —Como no recordarlo, no puedo imaginarme cuan afectado debió sentirse y cuan duro habrá sido tomar ese teléfono y marcar a la policía para dar aviso de lo que había sucedido. Los ojos de Callen se cristalizaron sin embargo hizo su mayor esfuerzo para deshacerse del sentimiento de angustia. —Creemos que pueden estar conectados o al menos que alguien está intentando recrear el viejo caso— comentó con la voz levemente apagada. —Hay muchas posibilidades de que pueda ser el caso y aunque el caso recorrió el país, no se dieron muchos detalles al respecto. Nuestro asesino actual es increíblemente detallista y cuidadoso. —¿Consideras que está tratando de decirnos algo o simplemente jugando con nosotros? —Ambas— se limitó a responder. —¿Ambas?— respondió Callen pasmado. —Puede que esté intentando dejar un mensaje mientras se divierte jugando con nosotros. Oí que les envía las fotos de sus asesinatos y nadie hace eso a excepción de un psicópata que está buscando divertirse mientras intenta dejarnos un mensaje. La doctora se levantó de su asiento y se apoyó sobre el escritorio. —En muchos casos, los asesinos creen que mediante sus asesinatos pueden darle una lección al mundo. —¿Cuál es el mensaje en este caso? —Es lo que deben descubrir. Callen inclinó su cabeza. La doctora cerró el archivo y lo observó extrañada. —Debes sentirte realmente afligido con este caso. Callen soltó un suspiro, levantó la mirada y aclaró su garganta. —Creo que debería irme, aún quedan algunos interrogatorios que debo realizar respecto a la última víctima, pero realmente agradezco su tiempo. La doctora le entregó de vuelta el archivo y Callen se despidió con un gesto de manos y regresó nuevamente hacia la estación. Para cuando Callen regresó a la estación, Lain y Sabas ya se encontraban allí. —¿Dónde te habías metido?— interrogo Lain al verlo. —Había algo que debía hacer. ¿Qué hay del empleado? ¿Pudieron interrogarlo? —No se encontraba en su residencia— respondió Sabas—Volveremos más tarde, puede ser clave para conocer la apariencia del hombre y poder encontrarlo. Callen asintió. —No por nada ha ocultado su rostro. Ire con ustedes. Lain asintió. —Bien, iremos por la tarde. El jefe nos ha pedido que nos reunamos en la sala de planificación. Callen asintió y se dirigieron hacia la sala de planificación.
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