Cuando llegaron a un gran centro comercial, entraron primero en una tienda de bebés. Mirella pensó en comprar algunas prendas para Dennise, que crecía rápidamente. —Cariño, elige los que te gusten—, dijo señalando los vestidos y blusas en las perchas. Dennise entendió las palabras de su madre y comenzó a examinar la ropa con atención. Escogió principalmente piezas de color rosa y con detalles brillantes. —¿Te gustan, ángel? —¡Sí! Mirella sonrió y pidió al empleado que empaquetara toda la ropa que Dennise había seleccionado. Después de pagar, continuaron su recorrido por el centro comercial. Mirella sostenía los paquetes en una mano y la de su hija en la otra. Mientras paseaban, Dennise señaló emocionada una tienda de juguetes. —¡Mami! —No, ángel. Ya tienes suficientes juguetes. De

