Darian —Déjame decir algo más —dijo Marlon—. Sé que estás ahí sentado, planeando cómo salirte de esta charla. Pero ya es hora de que hables claro, sobre todo porque sabemos que te interesa desde hace tiempo. —No saben una mierda —ladré. —¿No? —Marlon sonrió—. Ustedes dos se acostaron cuando estuvimos en Tampa. Ella es la razón por la que nos dejaste tirados esa primera noche. Dime que me equivoco. ¿Era momento de soltarlo todo? Maldición. —No te equivocas con lo de Tampa —admití—. Pero sí te equivocas sobre cuándo empezó todo esto. —Ahora estoy aún más intrigado —se burló Isaiah. Les conté cómo la había visto en el aeropuerto cuando volé comercial a Edimburgo y cómo —afortunadamente para mí— fue mi azafata en primera clase. Admití cómo se había ido mientras yo dormía y el lapso de

