—La verdad es que, si. Solo te escribí por eso—, pensaba que se enojaría, sin embargo, sonríe y se acerca un poco más para decirme, más bien confesarme algo que me deja gélido. —Me gustas mucho Ed—, desliza sus dedos por mi rostro —Cuando esa mujer te abandone, porque se que te va a abandonar, puedes buscarme, yo estaré disponible siempre para ti—, habla con tanta certeza que si no estuviera seguro que Ellyün me ama, le creería. —Ese día no va llegar, Mika—, digo al dar un paso hacia atrás para el segundo siguiente pasar por su lado. —Llegará, Edson, llegará—, ignorando el palabreo ingreso al auto. Al llegar a casa voy directo a dónde proviene las carcajadas de mi padre, ahora que él está aquí creo que está casa dejará de permanecer en silencio, porque a pesar de que vivo con mi familia

