La pareja llego hasta la mansión Berruezo ubicada en uno de los barrios más elegantes de la ciudad. La joven se quedó dormida y su cabeza cayó sobre el hombro del francés que iba embelesado mirándola dormir. Comprendía por lo que ella está pasando. Ella realmente ama al hombre y además está embarazada de él. Suspiro apesadumbrado. Ya está resignado a dejarla ir. —¿Por qué no te encontré primero? — murmuró mientras le quita una hebra de cabello del rostro. Ella eleva el pecho y murmura un nombre que lo tensa. —Sebastián…ven...por mí—dice la joven dormida. Él mira al frente y se concentra en la carretera y puede ver que ya están llegando a su lugar de destino. La noche anterior él llamo a Sara y le notifico todo lo que había sucedido con Andrea. Aún recuerda la conversación. —Entonce

