Leandro esta eufórico, siente que se puede arreglar el problema de la chica que tanto ayudo de manera desinteresada y que por crudas circunstancia salió muy lastimada. Por lo menos haría algo para enmendar el daño del testamento. Toda el tiempo que ha están encerrados en la oficina es buscando la solución para arreglar el matrimonio de su amigo. —Raúl dijo que pensara como él. Todo esto es solo un juego para Raúl— el abogado habla sus pensamientos en voz alta— como cuando lo hacíamos cuando éramos niños. Él siempre usaba tres pistas. Sebastián lo escucha con mucha atención. El alcohol ya se disipó en la mente del hombre y se encuentra muy concentrado. Trata de recordar que pasó cuando él quedo solo con el abogado. —¿Te acuerdas Sebastián? –le pregunto a su amigo que se limita a escuchar

