Sebastián llegó del almuerzo que compartió con Audi y la mujer se mostró muy parlanchina con él. Pensó que por no haber tenido sexo con ella le montaría una escena y le mortificaría el momento, pero no fue así. Eso lo tranquilizo. Por ahora tendría un poco más de paz. Al llegar su secretaria trabaja como de costumbre e ingreso a su oficina y al llamarla varias veces y ver que esta no atendía decidió salir y observarla. Esta pálida y sudorosa. Se encuentra tan abstraída que no noto su presencia. — ¡Melanie! — llamo el con voz potente. Ella se sobresaltó al oírlo. —Lo siento señor Sebastián— dijo la mujer nerviosa. —¿Tiene algún problema? — le preguntó sin dejar de observar el nerviosismo de la mujer—Sabe que puede contar conmigo. Ella trago el nudo que tenía en la garganta y le comen

