La mañana para Melanie comenzó con bastantes problemas y no eran debido a la empresa sino debido a los de su esposo Moisés que la acosaba todos los días para que ella lo ayudara a tener una cita en privado con su jefe. Su jefe, una persona muy ocupada y además un poco quisquilloso con respeto a hablar asuntos personales como lo deseaba su marido, lo creía bastante imposible que Sebastián Cárdenas aceptara ese tipo de reunión. — ¿No entiendo lo que quieres decir? — ella lo miro con enfado— explícame ¿Para qué quieres hablar con el señor Sebastián? El hombre de tez trigueña la miro. Sus ojos marrones no la dejaba de seguir mientras ella se movía de un lado a otro haciendo sus quehaceres. —No. Tu no entiendes mujer— refunfuño molesto— tengo una información de su prometida que v

