Audi salió de la clínica con una enorme sonrisa que dejaba ver todos los dientes inmaculados en el hermoso rostro. La cara le brillaba de la misma felicidad que sentía. —¡Por fin lo logre! — exclamó mientras sonreía complacida ante aquel triunfo. Llego hasta su auto y entro cantando llena de euforia. —¡Por fin el maldito de Raúl está muerto! — grito dentro del auto— que feliz estoy. Reía a carcajada. Encendió el auto y tomo carretera, de igual manera coloco música a todo volumen y comenzó a cantar con tal euforia que no podía controlarla. Iba tan rápido y distraída que no vio la señal de tránsito que se saltó. El sonido de la sirena de la policía la hizo reaccionar. —¡Mierda! — exclamo— nada de esto me va a robar esta gran felicidad que siento en mi corazón. Rápidamente qu

