Sebastián está en shock. No puede ni siquiera abrazarla y decirle que todo va a estar bien. No la puede consolar. Simplemente se mantuvo sentado como si estuviera congelado en la silla. Vio cerrar la puerta. La mano del abogado ejecutor se aferró a su brazo impidiendo que él se levante y salga corriendo a buscarla para abrazarla y colmarla de besos. A pesar de que los minutos siguen pasando él aún sigue perdido con la mirada fija en la puerta. Esta destruido por lo que acabo de suceder. ¿Por qué su hermano le ha hecho eso? ¿No dice que él lo protege y lo ama? Su corazón está roto por dos razones. Una: La pérdida de la mujer que tanto ama y dos: la traición de su hermano Raúl. Lo peor de todo es que ya no tiene forma de expresarle su ira y dolor. —«¿Por qué me has hecho esto, Raúl?»—

