Capítulo 6

2338 Palabras
Al terminar ese gran día, fuimos a casa de Artemisa y Rodrigo. Ambos se había portado de maravilla conmigo y aún que Artemisa aún estaba muy apenada por haberme ocultado tal cosa, le había dejado muy en claro que no pasaba nada y que no estaba molesta con ella por todo lo contrario, agradecía que me hubiera recibido tan bien. Asher me apoyo en todo momento tanto como mi abogado y amigo. Claro que por supuesto a mi Yiayia le parecía encantador, inclusive llego a decir que haríamos bonita pareja y eso no estaba mal, lo vergonzoso fue que fue frente a el y por supuesto que Asher se halago con tal comentario. Pero como dije antes aún no estoy lista. Por supuesto de tan lindo día, me sentía muy feliz por por fin conocer a la familia de mi madre, el sentirme un poco conectada con ella y creo que todo ese miedo de encontrarme con algo muy malo desvaneció, por que el hablar de mi madre con ellos supe que ella fue una gran mujer me hacía sentir que Juliana y Atenea, eran las mismas mujeres. Pero también me daba mucha nostalgia el pensar que mis hermanos también merecían estar aquí mismo y conocer a todos, aún que mi madre tenía sus razones y yo las entendia. Al día siguiente me desperté mucho más tranquila, aun que no negare que toda la noche pensé en lo que mis tíos y abuela me había dicho sobre Nicoláy, por que me costaba mucho comprender eso, yo no lo creía en lo absoluto el siempre amo a su hermano y no creo que eso fuera posible, pero también había muchas cosas de las cuales me había enterado hace poco que el estaba haciendo, como el que yo corriera peligro por qué el y la familia de su ahora esposa quisieran matarme. Yo sinceramente me sentía frustrada y triste, pero la vida debía seguir por mucho que doliera. Artemisa y Rodrigo nos habían preparado un desayuno muy rico el día de hoy, la verdad me sorprendió mucho el bajar y que tanto como la abuela y mis tíos ya estuvieran aquí, sentados esperando, pero como Artemisa me dijo en el momento que baje. -Tendras que acostumbrarte prima, por qué ahora nunca más te los quitarás de encima. Así somos nosotros.- Dijo ella mientras yo observaba cada detalle, la abuela estaba sentada en la cabeza de la mesa, mis tíos estaban riendo y jugando como si de niños se tratase. Rodrigo estaba sentado con Asher charlando y los gemelos estaban desayunando mientras hablaban con la abuela. Todo me parecía tan hermoso, era como si estuviera en una película, y me sentía completa, bueno casi, por qué faltaban mi padre y Patrick y claro que por supuesto, ellos mi familia. -Catalina hermosa, ven siéntate que el desayuno se enfría. -Dijo la abuela. Así que apesar del nudo gigante que tenía en mi garganta di mi mejor sonrisa y me senté a lado de Artemisa. -No sabía que ya me estaban esperando.-Comente. -Oh hermosa, no te preocupes, la verdad es que decidimos venir a casa de Artemisa y así no perder ni un solo momento de tu compañía. -Dijo mi abuela. -Aparte no esperaras que dejemos que te vayas así, sin conocer de dónde son tus raices-Dijo Apolo. -Asi que hemos pensado que te darías un tour por la ciudad.- Completo la oración el tío Ares. -No crees que es una genial idea.-Dijo muy entusiasmado Asher quién al parecer, ahora tenía una buena relación con todos. Por mi parte yo estaba muy contenta la verdad -Claro que si. Aún que me da pena molestar, entiendo que tiene cosas que hacer y ... - Pero que dices Catalina, créeme que lo único que tenemos que hacer es disfrutar contigo cada momento-Dijo Yiayia. -Muchas gracias Yiayia y si claro que me encantaría...Bueno más bien nos encantaría por qué Asher creo que está muy feliz de esa idea-Todos comenzamos a reír por qué era cierto Asher parecía un niño pequeño, pero no lo culpaba, imagínense ir a un país tan hermoso y no conocerlo, por supuesto que no era una opción. Después de una gran desayuno subí a cambiarme y como ya habían dicho todos, me esperaron a que bajara y fuéramos a visitar este hermoso lugar. La verdad el recorrido fue increíble y todos y cada uno fueron con nosotros, claro que también sus guardaespaldas y la verdad ya estaba un poco familiarizada con ello, ya que por obvias razones tanto con Nicoláy cómo con mi padre tenía que llevar todo el tiempo. Pero volviendo al tema de visita fuimos a muchos lugares hermosos, como por ejemplo El castillo de Dublín, de verdad un lugar precioso, cada rincón tenía esa elegancia que caracterizaba a la corona, los paisajes y jardines eran preciosos. El tío Ares decía que algún día el llegaría a ser el próximo presidente, aún que claro que todos se burlaron de él. Fuimos también a las dos catedrales más emblemáticas y hermosas de Dublín, una de ellas la catedral de San Patricio, una hermosa catedral aún que la más pequeña de las dos por así decirlo me pareció hermosa de pues a cabeza desde su arquitectura, sus vitrales, sus pisos de madera los cuales tenían un precioso y único acabado y estampado. Su fuente afuera de la misma la cuál te trasmitía mucha paz. Pero también estaba la Catedral de la santísima Trinidad, la verdad quedé maravillada con cada rincón del lugar su arquitectura es bellísima, sus hermosos cuadros y murales, junto con sus hermosos vitrales. Cada imagen era bellísima, todo me parecía mágico y era como entrar a un lugar con una paz absoluta, me sentía feliz tomándome fotos con todos, Asher y yo nos tomamos algunas individuales y claro mi abuela insistía tanto en que también juntos. Fuimos también a el Guinness Storehouse un museo sobre la cerveza Irlandesa, claro que fue muy increíble conocer algunos datos curiosos de eso, ya que siempre cuando uno piensa en una rica cerveza de inmediato pensamos en Alemania, que aún que claro es uno de los países con mucha historia sobre la cerveza, también en Dublín. En la azotea después de el recorrido por ese increíble museo nos dieron degustaciones, aún que claro por mi embarazo no pobre nada así que me quedé sentada junto con Artemisa y la abuela, mientras el guía les explicaba a todos cada diferente cerveza. -¿Y que te ah parecido hasta ahora Irlanda? -Pregunto Artemisa. -La verdad me ah encantado todo, de verdad no se por que había postergado tanto está visita. -Me alegra mucho que te guste mi querida nieta, aún que la verdad nos falta mucho que conocer. Pero tendremos toda una vida para darte este recorrido.-Dijo mi Yiayia mientras me mostraba una hermosa sonrisa. -Cariño ven, quiero que veas esto. -Dijo Rodrigo muy emocionado. La pobre de Artemisa se levantó con su enorme panza y siguió a su esposo mientras esté le mostraba algunas de las bebidas que le habían ofrecido. Yo observaba a Artemisa mientras ella le prestaba toda la atención a Rodrigo quien parecía un niño pequeño, pero ella en lugar de estar enfadada parecía estar muy entusiasmada y prestaba tanta atención en cada palabra que el decía, que por un momento pensé en lo hermoso que sería tener a Nicoláy conmigo, en qué nuestro amor hubiera perdurado y ahora mismo estuviéramos disfrutando de cada momento juntos, pero las mentiras y resentimientos habían acabado con ese amor, por qué el ahora hasta matarme quería. -Piensas en el ¿No es así? -Dijo mi Yiayia sacándome de los pensamientos. Yo suspiré por qué si, precisamente eso hacia. -Si Yiayia.... la verdad es que por más que lo intente aún lo quiero y eso es lo que más me duele aún, quererlo. -Pensaba en el cada momento, aún que estuviera triste, enojada o feliz, el siempre estaba presente pero ¿Yo estaba presente en el? Pues claro que no. Mi Yiayia tomo mi mano y la apretó. - Hace muchos años conocí a una joven que pasaba lo mismo que tú, podría jurar que la historia se repite y se repite.- Comenzo a contarme una historia y yo de inmediato presté atención, por qué algo me decía que esto tenía que ver conmigo más que nunca. -Esta joven era muy bella, su alegría y belleza era vista por todos, cada hombre moría por estar con ella. Pero ella se enamoró de quién jamás pensó. Ambos eran muy felices apesar de todo, cada uno se embarcó en un mundo donde todo lo malo que los rodeaba no existía, pero no duró tanto...-Ella suspiro, parecía que esto le dolía. -Esta mujer era tu madre Catalina. Yo no permiti que estuviera con Thomas y Patrick, yo la aleje de ellos pensando que era lo mejor, pensando que ella lo olvidaría... Pero no fue así, cuando yo me enteré que venías en camino obligué a tu madre a...-Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas mientras me contaba esto y se que le costaba tanto contar esta historia l pero yo quería saberlo todo.- Estaba cegada Catalina, ese hombre era socio de nuestro peor enemigo y mi hija no podia estar con el, así que le encerré por meses mientras tú nacieras, la obligué a mandarle una carta a Thomas en donde le decía que lo odiaba y que la bebé que esperaba no era de el. Claro que el nunca lo creyó, siempre las busco... Pero un mes antes de tu nacer tu madre se fue, ella no dejo rastro alguno de ustedes, dure años buscándolas, hice de todo... Cuando los encontré tu aún eras pequeña, toque la puerta de su casa y ella abrió la puerta, pero no era la misma, ella me miró con mucho odio, me dijo que me fuera que para ella yo había muerto. Que jamás me perdonaría. De pronto tu saliste con tu pequeña hermanita para ver qué sucedía y tu madre te alejo de ahí, me dolió ver qué ella jamás me perdono y créeme Catalina yo sé que me equivoqué y me duele saber que nunca pude despedirme, que jamás pude pedirle perdón.- el dolor de ella era grande, yo lo podía notar, se que le dolió mucho todo eso, pero no podía culpar a mi madre , ella tenía sus razones y me protegió. Es por eso que huyó y jamás nos habló de nada de esto. Yo abrace a mi Yiayia y pensé en cada palabra que había salido de su boca, corazón y alma. y ahora mismo me había dolido tanto la situación en donde ni una ni otra pudo cerrar un ciclo. -¡Yiayia!- la llamo una voz masculina que ni me parecía para nada conocida, pero esa voz me había causado un escalofrío. Mi Yiayia volteo de inmediato y yo también, y al ver de dónde provenía era de un joven de unos 30 años, alto su piel era muy blanca y su cabello n***o como la noche, tenía mucha mosculatura y se podía ver qué este hombre era muy galán. Pero algo en el de solo ver sus profundos ojos azules me causaba mucho escalofrío, pero no bueno, si no todo lo contrario. -Mi niño, que emoción que pudiera venir.-El se acercó a ella y la abrazo y beso en las mejillas. -Lo se abuela, no me podía perder la presentación de mi querida prima ¿No lo crees? - Entonces el era Hermes. -Es cierto mi niño, a vuelto nuestra pequeña y por fin tomara el lugar que le pertenece. Pero te quiero presentar por fin a Catalina.-El no dejaba de mirarme y eso me ponía muy nerviosa, sentía un miedo y coraje al mismo tiempo que no podía descifrar. El estiró su mano para tomar la mía y puso un beso en ella, yo de inmediato me separé pues su solo tacto me parecía repulsivo. -Mucho gusto querida prima. Espero que te hablaran de mi, mi nombre es Hermes. -Dijo el. -Muchi gusto Hermes.-Dije pero la verdad es que no, por qué era raro que esto me pasará con el, pero no se había algo que no me gustaba. Después llegaron todos y cambiamos de tema. Pero aún así el ni dejaba de mirarme y de causarme malos presentimientos. Aparte de eso el día fue maravilloso la verdad, no me quedé con ganas de nada pero sinceramente tenía un profundo dolor por lo de mi abuela y madre fui a la cama en ese día con muchos sentimientos encontrados pues ahora mismo yo pasaba por una situación similar con Nicoláy, había tantas cosas que nos separaban, mentiras y engaños, para mí todo esto era muy raro. Al día siguiente Asher y yo tomamos un vuelo de vuelta a casa, claro que por más que nadie lo quisiera así debía ser por ahora, ya después volvería para tomar los negocios de mi madre, pero también había algo que me tenía algo inquieta y era que al conocer a Hermes algo dentro de mí me causo mucha desconfianza. Pero bueno tal vez solo eran ideas. Al llegar a la ciudad mi padre había mandado a una persona para recogernos, al llegar a casa Asher me ayudó a bajar mis cosas y después se fue, pues para ambos había sido un camino muy largo y estábamos cansados. Yo solo quería descansar y dormir, pero algo llamo mi atención en mi campo de visión, se trataba de sobre blanco que estaba en la estrada, lo tome pensando que era de Sara y que posiblemente lo olvido, pero al ver para quien era, pues solo tenía mi nombre así que eso quería decir que era para mí. Abrí el sobre y había una carta. Catalina Siento mucho lo que hice hace unos días, créeme que no quería asustarte, pero necesitamos hablar. No le digas a nadie sobre esta carta, ya que no podemos confiar en nadie, te dejo mi número 5556678139 ahí puedes localizarme. -Anton.
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