—¿Tú.. tú crees? —pregunta secándose el rostro. —Tengo la certeza de que así será —señalo con confianza, la tomo del rostro con ambas manos y pego mi frente a la de ella—. Solucionado esto, no tendrás que seguir al lado de ese sujeto. Coloca su mano sobre las mías y con un rápido movimiento me besa en los labios, a lo que la correspondo. Ni siquiera se me pasó por la cabeza que había algo tan sombrío detrás de esa extraña relación, resulta ser que estaba equivocado. Pensé que Somali solo estaba jugando conmigo pero no se trataba de eso. Lleva una vida complicada, forzándose a mantener un noviazgo con alguien a quien no ama. Rodea mi cuello con sus brazos y me estira hacia ella, besándome con más fuerza. Se deja caer en la cama conmigo encima suyo. Luego de tocar un asunto tan doloros

