Conociéndote un poco mas

1025 Palabras
Su respiración era lenta y pausada, lo contrario a mi, estaba demasiado agitada y muy acalorada, como llegué a estar acostada tan cerca de el, supongo que es la costumbre de estar durmiendo con alguien a mi lado. No me moví y mi mente divago al momento en que dormimos juntos por primera vez, en esta misma posición estábamos exactamente, la única diferencia es que el no era tan musculoso y de piel mas morena. Cuando lo conocí me gustó su entusiasmo por surgir al igual que yo y poco a poco me acostumbré a su presencia, a estar cerca y acompañarnos... ¿Sintió alguna vez amor por mi? O ¿yo lo sentí alguna vez por el?, es una pregunta que ahora estoy comenzando a cuestionarme y no se porque esos pensamientos vienen a mi cabeza, pensé que me dolería mas su traición pero fue mucho mas dolorosa la de mi amiga, ¿Por qué me pasó eso? A pesar de todo lo que me ha tocado vivir en estos dos días estoy tranquila conmigo misma, se que perdí todo pero no fue por algo malo que yo haya hecho al, contrario, fue por ser demasiado buena y confiada, ahora estoy casada y viviendo con un hombre que apenas se su nombre. Pasaron al rededor de diez minutos cuando se movió y aproveche de hacerlo yo también dándome la vuelta pero a los segundos sus manos estaban rodeando mi cintura y su cuerpo estaba demasiado cerca, trate de moverme pero no dio resultado y el cansancio que tenia pudo conmigo. El sol alumbró mis ojos y obligadamente tuve que despertar, miré el reloj a mi lado y eran recién las 7, me estiré y  me di cuenta que el ya no estaba, me levanté rápidamente y fui al baño por una ducha, al intentar abrir la puerta esta lo hizo segundos antes y choqué con un torso semidesnudo. — Lo... Lo siento. — No pasa nada Teresa. — pensé que ya no estabas y me asusté, me imaginé que ya estabas con tus padres — no debes preocuparte por eso, se levantan mucho mas tarde, no son de madrugar. — tu por lo visto si. — No podía dormir mas. Pasó por mi lado y dejó caer la toalla, ya tenía puesto un bóxer y sacó una camisa blanca y un jeans n***o, se vistió tranquilamente frente a mi — siento mucho que estés incomodo por mi culpa, esto jamás debería haber pasado — No es tu culpa Teresa. No estaba muy segura de que eso fuese cierto — okey Di la vuelta y me duché con agua muy caliente, al salir el ya no estaba por lo que me podía vestir sin problemas, dejé caer la toalla y me puse un conjunto a juego y cuando estaba tratando de abrocharlo entró el — Oh mierda.  — salté del susto y se me cayó justo sobre mis pies — Lo siento, yo... yo no estoy acostumbrado aun. — debes dejar de hacer eso Ariel. Siguió mirando descaradamente, me tape como pude con mi brazo y me agaché a recogerlo, le di la espalda y me lo puse, cruzando mis brazos por detrás trate de abrocharlo nuevamente pero no podía, no se si eran los nervios o su presencia, al pasar unos segundos sus manos me ayudaron — Gracias Ariel. Sentía Mis mejillas ardiendo — Yo... creo que es mejor irme. — caminó a la puerta y luego se detuvo — iremos de paseo, ropa informal. — me miró por ultima vez y cerró. Busqué un jeans n***o con una camisa manga larga, unas botas altas y busqué en los cajones una cartera a juego, mis documentos estaban en ese mismo lugar, supongo el los puso aquí asique los guardé. Al salir estaba esperándome junto a la ventana al ver que estaba lista abrió la puerta y salió, lo seguí y subimos al auto. — Puedo preguntar donde vamos — Ya lo preguntaste. — respondió risueño —  Debemos hacer las compras para la casa. Lo miré extrañada, por lo visto el tiene dinero y alguien así manda a sus empleados a hacer las tareas del hogar — No entiendo... —Comprar alimentos — yo pensé que alguien mas lo hacía, Megan por ejemplo o Lea. — No es así en mi familia, o al menos así me educaron. Mis padres iban siempre juntos a hacer esto, nunca enviaron a alguien mas, Supongo me acostumbré. No tenemos cocineros tampoco, para que lo sepas, Solo por ayer que era una ocasión especial. — No tengo problema con eso, soy chef. Aunque debo admitir que me sorprendió, una familia como la de ustedes siempre mandan a los demás a hacer estas cosas domésticas. — No en la mía, hay excepciones. — Ya lo veo, siempre hay excepciones, así como alguien que paga por una esposa creando una familia falsa — No sigas Teresa, ya sabes por que lo hice y tu también firmaste por lo que estuviste de acuerdo en todo. — ¿Cuándo vas a entender que yo no quise nada de esto? — sea como sea, aceptaste, y eso es lo que me interesa, además será solo por un tiempo, ahora por favor quiero tener una mañana tranquila y sin problemas asique deja el tema No fui capaz de decir nada mas y pasamos el resto de nuestra mañana haciendo compras y luego me invitó a tomar desayuno. — Quisiera pedirte por favor que omitas los problemas que tuviste con tu ex y amiga. Y respecto a tu restaurante también, simplemente dirás que trabajaste allí o que se lo vendiste a ella, no quiero que nada de tu pasado interrumpa lo que sea que tenemos ahora, mis padres por nada del mundo deben saber de eso, ¿lo entiendes? — ¿Por que?, ¿Por que todo este invento?, ¿Por qué buscar una esposa de esta manera? Acaso no crees poder encontrar una mujer sin un contrato de por medio, ¿no eres capaz Ariel? Deja su taza sobre la mesa con los ojos llenos de enojo, estaba a punto de hablar cuando fuimos interrumpidos.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR