Sweet Nightmares (parte 1)

2539 Palabras
Margo Cierro mi bolso de viaje cuando me aseguro de que he empacado todo lo necesario para una semana lejos de casa. La emoción se esparce por mis entrañas, han pasado cuatro años sin ver a mi grupo de amigos... Al menos completo. En ma ciudad sólo se quedó Abigail junto con mi hermana y yo. Pues los demás decidieron estudiar en otros condados. La idea de reunirnos otra vez, la tuvo Danielle hace unas cuantas semanas mientras hablábamos los seis por video-chat. Me cuelgo el morral y le coloco la alarma y el seguro a la puerta de la casa cuando escucho el sonido del cláxon del auto de Dianne. ~•~ Dianne Me coloco el cinturón de seguridad, enciendo el estéreo y comienzo a conducir a la casa de mi hermana. No extrañaré mi pequeño departamento, además, sólo son siete días. Reunirme con los chicos después de tanto tiempo, revivirá los recuerdos de todas las locuras que hicimos en el pasado. Danielle no nos dijo exactamente a dónde vamo, sólo nos dio pistas de algunas de las actividades que haremos. Los seis aprovecharemos estas vacaciones de verano para ello. Mi celular avisa que alguien me está llamando, rebusco en la cartera sin apartar la mirada de la carretera y lo coloco en manos libres. —¿Sí, amor?— contesto al darme cuenta de que es mi novio, Derek. —¿Ya te fuiste?— su voz ronca y gruesa me lo preguntó en casi un susurro. —Sí, justo voy a recoger a mi hermana para ir a la parada de buses— le avisé. —Ahh, bueno, supongo que me tocará cenar solo esta noche— soltó una risilla—. Mi jefe está llamandome, avísame cuando llegues, te amo. —Okey. Él finaliza la llamada y suelto un bufido estruendoso que me hace aferrar las manos al volante por inercia. Callar aquello que te jode el alma y la mente es el peor auto-castigo que podemos darnos todos. Retrocedo a varios meses atrás y me pregunto ¿En qué momento pasó? ¿Por qué no me he alejado? La rutina es algo caótico para las relaciones. Derek cree que soy una estúpida. Cree que nunca noto que hay perfume de mujer en su ropa cuando la reviso antes de meterla a la lavadora, cree que nunca noto el fantasma de labial en la comisura de sus labios, que por más que intente quitarlo, es evidente si te acercas a mirarlo bien. Cree que no sé lo que hace cuando hace "Sobretiempo" en el trabajo, que su secretaria lo llama a altas horas de la madrugada mientras yo me hago la dormida. Ni mi hermana, ni la vecina, ni absolutamente nadie sabe de esto, porque es bastante fácil decir: "Pero déjalo con su secretaria, a ver si ella se aguanta lo mismo que tú" "Ven, vamos a echarnos unos tragos para ahogar las penas" "Hay más culos que estrellas". Nunca me han dicho tales cosas, pero es bastante obvio que eso dirán. El machismo de Derek se ha desarrollado desde un pequeño lapso de tiempo hasta acá, al menos de eso yo me he dado cuenta. Y aunque soy jóven, no tengo ánimos de volver a empezar desde cero con alguien... Llámame patética por tener fé de que las cosas se acomodarán solas, pero así es. Amar no es aguantar, pero no quiero ser humillada por los demás al saber lo que me pasa. Margo... Ella sí es liberal, a pesar de que siempre ha sido más seriesita. Es soltera porque tener marido implica estarle sirviendo a otro, dicho por ella. Es incierto eso de que las gemelas son iguales en todo, porque nosotras podremos ser exactamente idénticas en lo superficial, pero en las actitudes, completamente desiguales. Toco corneta cuando llego a la entrada de su casa, ella sale enseguida con un gran bolso para viajes y finjo mi mejor sonrisa. Porque prefiero eso, a que me anden cuestionando "¿Qué tienes?" ~•~ Kaller —Muy bien, pequeña— arrojo la paletita de madera al cesto y agarro un dulce del frasco de mi escritorio—. Ten tu premio. —¡Gracias, Kaller!— la niña me sonríe con una pequeña carencia dental. —Lo veo en quince días— me dice su madre con una sonrisa. —Hasta entonces— le correspondo el gesto. La veo salir y doy una vuelta sobre mi silla giratoria al pasar una mano por mi cabello para alborotarlo. Agarro mi maleta, la cual coloqué encima del archivero esta mañana y cuelgo la bata médica en el perchero para agarrar la gorra y colocármela. —No vemos, Alessia— me despido de mi secretaria. —Hasta luego, Kaller— me hace una seña de despedida con la mano. Siempre me han agradado los pequeños, yo era ese que siempre cuidaba a los mocosos de mis tías cuando se iban al trabajo y a los antros. Bueno, era más lo que jugábamos que lo que los cuidaba, je. Hasta me comía sus compotas cuando nadie me veía. Pero valió la pena, ahora me conocen como el tío cool. Mi padre quería que estudiara mecánica para trabajar junto a él en su taller. Mi madre... Ella aún dice que tengo buena madera para ser humorista. Con el pasar de los años, noté que la mecánica era una mejor fuente de ingresos. Ay equis, somos chavos. Soy uno de los pediatras más jóvenes de la ciudad, era el mejor promedio de mi clase y doy fé de que siempre lo serás si lo haces por vocación. Mi familia me ve como el inmaduro porque mi habitación tiene post del capitán américa, colecciono figuras de acción y tengo una gran consola para mí (Bueno, y para los mocosos de mis primos) Pero sobre todo soy el más inmaduro porque no me gusta que mis pacientes me vean como un doctor, sino como un amigo (Hasta hago guerra de pulgares con ellos cuando sus papás no están) Ahh, y porque nunca he tenido una novia. Es que ¿Pa' qué? Soy bastante feliz, tener pareja es un dolor de cabeza por lo que he visto. Pero una gran parte de mi corazón, se reunirá hoy después de tanto tiempo. Y si pudiera retroceder el tiempo y conocer a otra gente, le daría esa oportunidad a otro. El hogar no es una estructura donde vives, sino las personas que te hacen sentir que estás en uno, así estén caminando bajo la lluvia, así sean unos nómadas. Pero que amen cada parte de ti y te ayuden a alcanzar tu mejor versión. Por eso, a pesar de la gran distancia que nos desune, mi hogar es y será siempre La Demencia. ~•~ Abigail Amanda enreda los dedos de una mano en mi cabello y con la otra, toma mi mejilla para profundizar el beso. Su boca es cálida y el tacto de su lengua es algo de lo que jamás me cansaré, atrapo su labio inferior con mis dientes y los deslizo hasta soltarlo. La alarma de mi celular suena, haciéndonos romper el cálido momento. —Cinco minutos más— ella me hace un puchero. —Hace cinco minutos pospuse la alarma a cinco minutos más— le recuerdo, atando mi cabello en una coleta alta—. Sólo serán siete días. —Es que me pone celosa— mantiene su tierna expresión y se cruza de brazos como niña chiquita—. Estarás divirtiéndote con tu ex mientras yo me quedo cuidando a Jonas y... —Y ya te dije— le doy un rápido beso— que Harry y yo somos sólo amigos. Ambos somos parte del grupo y nos llevamos bastante bien ¿vale? Ella frunce el entrecejo y me hala de la muñeca para lanzarme a la cama, se sube a horcajadas sobre mi cuerpo y estampa sus labios contra los míos. —Hey— la aparto con suavidad—, harás que pierda el viaje. —Es que de paso irás a un pueblo donde ni hay señal— finge un llanto—, apuesto que ni cocina tendrán. —Eso no lo sé— vuelvo a levantarme de la cama y me echo un poco de perfume—. Danielle no nos dijo con exactitud cómo es el sitio. —No me agrada la idea, no podrías comunicarte si te pasara algo y... —No me pasará nada, Amanda. —Igual, no confío en esos sujetos— se levanta también cuando Jonas entra a la habiración. —Yo tampoco confiaría en ellos— río y me da una mala mirada—. Es broma, bebé. Toco la punta de la naríz de Jonas y me apresuro a buscar mi maleta. —Me cae mal esa tal Danielle. —Ni siquiera la conoces— caturreo—. Deja los celos, sabes que sólo te amo a ti— le beso la mejilla—. Además, a Danielle sólo le gustan los hombres y a mí ya no. —¿Harry? —Pertenece a la iglesia, Amanda. —¿Margo? —Madura. —¿Kaller?— mece a nuestro hijo. —Creo que es gay— hago una mueca—. No tengo pruebas, pero tampoco dudas. —¿Dianne? —Tiene novio. Y adiós. Le doy un beso en los labios y uno en la frente a mi pequeño. Salgo de la casa y corro hasta la parada al ver que un bus está por estacionarse. Tomo asiento junto a un chico que permanece con su mirada perdida en la ventana. Reunirme con los chicos es algo que no me había imaginado jamás, ya que cada uno hizo una vida por su lado, pero me entusiasma mucho volver a verlos a todos. Harry y yo rompimos cuando se nos complicó vernos, nos dimos cuenta que las relaciones a distancia no es lo nuestro y decidimos seguir con una simple amistad. Un años después conocí a Amanda que era de nuevo ingreso en la misma universidad que yo, fue cuando comenzó a sentirse rara cuando yo estaba cerca. Un día no pudo reprimir tales emociones tan extrañas y me confesó que yo le gustaba, y yo así de: Wtf. Pero unos meses después, noté que también me gustaba, ja. Y bueno, nada. Nos casamos hace unos meses y adoptamos a Jonas a las semanas. Amanda es bastante celosa cuando vamos por la calle y las personas me ven, pero me sigue pareciendo algo bastante absurdo, ya que no tengo ojos para nadie más. Intenta disimular la cara de culo cuando le hablo de mis amigas o compañeras de trabajo, igual me doy cuenta, pero le hago saber que la amo cada que se me presenta la oportunidad. ~•~ Harry Les doy un abrazo a mis padres mientras me dan la bendición y me piden que vaya con cuidado, y que les envíe al menos una carta mientras esté con mis amigos. Salgo de la casa y me encamino a la estación de tren mientras saludo con una sonrisa a los transeúntes que reconozco. Yo no fui a la universidad, entregué mi alma a Dios y ahora soy monaguillo. Me arrepentí de todos mis pecados dentro del confesionario e hice mi voto de celibato apenas ingresé a esta vida. La iglesia es algo que me transmite una paz verdaderamente inefable, ver a esas personas entregar su corazón a Cristo cada domingo es algo que me llena de amor. Me encanta esto. La amistad de La Demencia jamás se deterioró a pesar de mi rompimiento con Abigail, la distancia o los años, más bien es como que se une más y más. Llevo a mis amigos en mi oración siempre y le pido a mi Dios que les ilumine el camino y que no me los desampare, a pesar de que todos sean unos locallos. Me recuesto en el espaldar del asiento cuando subo al tren, me espera un viaje de unas cuantas horas, ya que mis padres habían decidido vivir bastante apartados de la ciudad. ~•~ Danielle S ubo mis maletas a los asientos traseros del auto, espero que no me revisen en el camino, porque llevo botellas de alcohol, weed y otras herramientas sorpresa que nos ayudarán más tarde, je. Irme de la ciudad al menos unos días, me hará bastante bien. Tengo muchísimo tiempo sin verlos ¡Los extraño demasiado! ¡Aún no me creo que ya seamos todos unos adultos! Pff, me aburre tanto la responsabilidad. Hasta Kaller es todo un profesional en pediatría, yo... Yo soy buena bebida ¿Eso cuenta? Vivo metida en líos con la policía, la mayoría de las veces por el alto volumen de mi música, ajá, pero yo no tengo la culpa de que mis vecinos sean unos amargados. Repaso mentalmente si no me falta nada, veo hacia varias partes para ver si estoy dejando todo con seguro y pillo a Terence, el nieto puberto de mi vecina, observándome desde la ventana de su habitación. Alzo mi camisa, dejando mis tetas expuestas a su vista, le lanzo un beso y me subo al auto sin dar chance de ver su reacción. Tiene dieciseis años. Sí, y ya me lo cogí. Enciendo el motor de mi Fiesta Power y comienzo a conducir mientras me aplico labial frente al espejo retrovisor. No piensen que el auto y mi casa los tengo por trabajar duro y bla bla bla, el auto fue un regalo de mis padres cuando me gradué de la secu. La casa también era de ellos, pero se fueron a vivir a Dinamarca y buehh. Me mantiene mi suggar daddy, fue él quién me dio para alquilar la cabaña en... ¡Cierto! Creo que eso tú no lo sabes. Bueno, estaba navegando en f*******: relajada como quien dice y me salió un post de algo así como lugares abandonados y encantados. Y pues, entre eso había una cabaña situada en un bosque cerca de un pueblo llamado Coldrik, nunca había oído de él, pero no va al caso. La cosa es que la cabaña no está del todo abandonada, después de unas semanas, logré contactar a dueño y logré que me la alquilara por una semana. Me dijo que nadie había ido en bastantes años y que no sabe cómo se encuentra en realidad, pero abuevo, vamos a comprarnos ese lío. El auto impacta con algo y me hace correr un poco el labial. —¡MUJER TENÍAS QUE SER!— El hijo de la vecina me reclama, bajándose del auto. Oops, parece que le he chocado uno de los faros— ¡Y DE PASO RUBIA! Coloco los ojos en blanco y le saco el dedo del medio. Limpio la esquina de mi boca (donde me he manchado) y sigo conduciendo. Ehhh, ¿Donde me quedé? Ahh, bueno. El responsable del sitio no me dijo nada de maldiciones, brujas, aserejé o espíritus, pero por algo salió en esa publicación del feis. Agh, el que tenga miedo a morir que no nazca. Él me explicó cómo llegar allá a Coldrik y les pasé esa misma información a los chicos. ¡Esto será divertido!
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