LXIX

1210 Palabras

—Quisquilloso, quisquilloso. ¿Todos los demonios son tan co-co-cobardes? Levanto mi cabeza hacia él. —¿Puedes decir coño? Raziel me da un conciso movimiento de cabeza. —No, no puedo. Pero eso es exactamente lo que lo demonios son. Jerkahf lo mira como si estuviera a punto de lanzarse sobre él y quemarlo con fuego del infierno. Presiono mi mano contra sus pechos para evitar que se ataquen el uno al otro. El amor esta literalmente entre la vida y la muerte justo ahora. Estoy jodiendo con la mierda de ser jefe del Velo. —Espera, lo siento, fue malvado de mi parte criticar tus alas —le digo en un tono aplacador—. Ellas tienen… aspecto infernal. Estoy segura de que son super impresionantes en el pozo del que provienes. Él solo rueda sus ojos, pero el resplandor ardiente retrocede.

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