—¿Saben cómo salir? ¿Cómo llegaron? Belren abre su boca para hacer una broma sucia, pero pongo los ojos en blanco y lo interrumpo. —Me refiero a llegar a la isla. Sonríe, pero lo deja caer. —Sí, por supuesto saben salir. Atravesarán la barrera de entrada que la princesa hizo. ¿Lista para irnos? —Sip. Me mira de arriba abajo. —Deberías cambiarte. —No es que tuve tiempo exactamente, como para empacar un cambio de ropa —digo, bajando la mirada a mi vestido sucio. —Cariño, soy un ladrón. Tengo todo lo que podrías necesitar o querer, y si no es así, mierda, puedo conseguirlo con seguridad. Agita su muñeca y, por un momento, nada sucede. Pero luego de varios segundos, algo comienza a acercarse del dormitorio de Belren y se ve disparado hacia mí. Apenas puedo atrapar el montón

