I-2

2124 Palabras

Irritábase contra los periódicos, que ensalzando a la gente joven, sólo se acordaban de él para citarle de paso, como una gloria consagrada, como un señor que hubiese muerto y tuviera sus lienzos en el museo del Prado. Le agitaba esa cólera sorda del cómico, que agoniza de envidia, viendo la escena ocupada por otros. Quería trabajar; iba a trabajar inmediatamente. Pero así como transcurría el tiempo, sentía una creciente pereza cerebral que le imposibilitaba para la acción; un entorpecimiento de manos, que ocultaba hasta a sus más íntimos, avergonzado al recordar su ligereza y facilidad de otros tiempos. — Esto pasará—se decía con la confianza del que no duda en su talento. En uno de sus caprichos imaginativos, se comparaba con los perros inquietos, fieros y acometedores cuando los ato

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR