Juan Daniel no era realmente habilidoso, pero hacía su mejor esfuerzo por cuidar de Luciana que reía con cada ocurrencia del pelinegro, aunque más que ocurrencias eran actos divertidos para su tan natural torpeza. El padre de Isabel estaba atónito antes los cuidados que día tras día el joven tenía para con su hija. nadie en la casa daba crédito a que eso fuese una realidad, sobre todo después de lo sucedido. Era como si tuviesen al enemigo en casa, pero no era un verdadero enemigo. Santiago, Juan Daniel y Francisco el padre de Luciana, estuvieron noches enteras trabajando hombro a hombro para encontrar una solución a sus problemas y siempre llegaban a la misma conclusión. —Es imposible, Isabel hizo todo tan perfecto que… —Si tu o ella se divorcian las acciones y todo en general pasarí

