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Pasión y Seducción

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Descripción

Kalie Taylor era una buena muchacha, había sido criada bajo férreos principios de la comunidad cristiana dónde sus padres asistían, eran tan severos que no permitieron que fuera al baile de graduación.

Toda su vida eran los estudios y el compartir en familia, no habían salido a fiestas ni campamentos para jóvenes. Y ella se había acostumbrado aunque en su interior algo se rebelaba.

Todo cambió cuando cumplió los 23 años, recién graduada con honores en finanzas y administración de empresas tuvo que ocuparse de los negocios de su padre y ponerse al frente de la empresa de la familia.

Entonces surgió el viaje a una reunión de negocios en Nueva York, Kalie para no ir sola, invitó a su amiga Arlene Rogers mujer de mundo y muy segura de sí misma.

Arlene la invitó a salir y ella accedió, ella pensó que igual tendría que asistir a eventos y bailes de ahora en adelante. Lo malo es que esa noche de discoteca traería fuertes consecuencias en su vida.

Esa noche ella y su amiga bebieron bastante, pero Kalie no estaba acostumbrada a beber obviamente se embriagó y al bailar con un individuo muy apuesto y varonil fue cediendo a sus instintos básicos, hasta que terminaron haciendo el amor en una habitación de un lujoso hotel

Al otro día ella regresó a sus actividades y después a su casa. Tres meses después la muerte su padre la deja al frente de la empresa y tras varios días de malestar va al médico quien le da la terrible noticia de que está embarazada.

Cuando leen el testamento su padre había decidido fusionar la empresa con un consorcio neoyorkino, iban a ser socios en los diversos negocios que tenían sobre exportaciones y mineria.

Cuando se fue a reunir a con su nuevo socio se consiguió que Scott Benett era, no solo el hombre que había tomado su virginidad, sino el padre de su hijo.

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La vida de Kalie Taylor
Kalie Taylor despertó en una habitación extraña, miró al techo con desconcierto, las paredes y adornos eran totalmente desconocidos para ella. Cuando trató de levantarse el dolor de cabeza la hizo sentir como si se le fuera a partir por la mitad. Respiró hondo para superarlo un poco y terminó de levantarse, en eso notó que sus hermosos senos estaban al aire, completamente sorprendida quitó la sábana que la cubría y vio que estaba completamente desnuda. «¿Dónde demonios estoy?» —se preguntó, desnuda y con una terrible resaca, y lo peor del caso: no recordaba cómo había llegado aquí— «¡Dios mío! ¿qué había pasado?» Cuando trató de levantarse sintió un dolor sacudió en las caderas, se pasó la mano por ellas y luego se levantó de la cama, era muy cómoda y la habitación tenía hasta un recibidor, cuando recogió la sábana para rodear su cuerpo y cubrirse con ella se dió cuenta de la mancha roja que estaba en medio del lecho. Una dura sospecha cruzó su mente y aceleró su corazón. «¡Dios mío, esto no puede ser!» —se dijo a sí misma, pero tenía que admitirlo, toda la evidencia señalaba que había perdido su virginidad ¡y ni siquiera sabía si lo había disfrutado! Se dió media vuelta en redondo para ver si el hombre que había dormido con ella estaba allí pero no había nadie más sino ella. Tono el teléfono y de inmediato respondió el recepcionista. —¿Puedo servirla en algo, señorita? —Disculpe, ¿puedo saber si el señor que contrató la habitación salió del hotel? —El señor salió temprano y dispuso que no la despertaran y pago otro día en casi de que usted quisiera quedarse otro día y además ordenó que se le enviara el desayuno apenas despertara, en seguida se lo envío —eso dijo y colgó de inmediato sin darle tie lo a Kalie de responder. Entonces sí, había dormido con un hombre que le había quitado su virginidad ¡y ni siquiera sabía cómo se llamaba! Kalie se agarró la cabeza con ambas manos y se disponía a entrar en la ducha cuando el toque en la puerta la hizo voltear hacia allí, abrió la puerta, roja como un tomate por encontrarse cubierta solo con la sábana, pero el camarero era un hombre formal y experto que había visto cosas peores, se limitó a empujar el carrito hasta dejarlo al lado de la mesa y luego salió sin siquiera voltear hacia atrás. En el carrito estaba un desayuno completo y un hermoso ramo de flores con orquídeas, girasoles y rosas fucsias y amarillas. Una hermosa tarjeta con caracteres manuscritos estaba con las flores, en ella se podía leer una letra bien definida y de caracteres fuertes y trazo firme: "Gracias por la mejor noche de mi vida…" Scottie Kalie se abrazó a su misma preguntándose cómo eres posible que hubiera llegado tan lejos con un desconocido. Sí Su padre se entera de esto la mataría aunque no pudiera ya levantarse de su cama. Se dió una ducha para luego vestirse y salir, esa misma tarde tenía una reunión de negocios, que era para lo que había venido a Nueva York. De repente recordó a su amiga. «¿Dónde demonios estás, Arlene?» Se suponía que ella la cuidaría, vaya manera de cuidarla, amaneció sola, en un hotel de lujo y sin virginidad. Eso no la traumaba, pero no tenía una idea clara de lo que había pasado, pero recordó cuando llegaron a la discoteca, pidieron bebidas y al poco rato notaron a los dos tipos de buen ver qué estaban en una mesa cercana a la de ellas. El tipo de la elegante cazadora captó su atención de inmediato y sintió un extraño cosquilleo allí donde terminan sus piernas… Kalie comenzó a recordar lo que pasó más adelante... La cabeza le daba un poco de vueltas por el licor que había consumido, Kalie, aunque ya era una mujer hecha y derecha, no estaba acostumbrada a tomar la cantidad de licor que estaba ingiriendo en esa ocasión. Su amiga Arlene no tenía ningún problema con eso, porque ella siempre había bebido. La moderna discoteca a la que habían asistido en el rutilante New York era muy llamativa y acogedora. Los dos apuestos hombres las habían invitado a su mesa y aunque al principio ellas se negaron, al transcurrir la noche habían ido cediendo, primero habían sido invitaciones a bailar pero luego, al calor de los bailes y las bebidas ya conversaban con ellos en su mesa. El hombre que estaba con Kalie era muy viril y apuesto, y ella ni siquiera había tenido novio antes,el hombre la tenía dominada con su sola presencia y además de eso tenía una conversación amena, ligera e inteligente. Por la forma de hablar debía ser un ingeniero y por su atuendo y presencia debía manejar mucho dinero, la cazadora que llevaba puesta era de Versace sin ninguna duda. Cuando bailaban el perfume del sujeto la embriagaba así que cuando posó sus labios sobre los de ella se limitó a abrir los suyos y a dejarse invadir por la audaz lengua masculina, a ese siguieron muchos besos pero el sujeto no pasaba de allí. Por su parte Arlene y el otro hombre se daban besos y caricias qué no dejaban mucho espacio a la duda para donde iban a parar. Ella no estaba acostumbrada a eso. Para Kalie Taylor los domingos significaban asistir a las reuniones de la iglesia presbiteriana donde sus padres, y antes de ellos sus abuelos, habían asistido por largos años en la ciudad de Oklahoma, y luego las interminables reuniones familiares donde al menos podía divertirse con sus primos en diversas actividades. Oklahoma City es la capital del estado de Oklahoma, en los Estados Unidos. Es conocida por la cultura de los vaqueros y el complejo del capitolio, rodeado de pozos petroleros en funcionamiento, y hay mucha actividad minera e industrial aparte de la ganadera. En esta ciudad, que estaba entre las primeras veinte más grandes del país, se había criado Kalie bajo una férrea disciplina paterna que no le permitía mayores libertades, para ella no habían bailes y fiestas que no fueran los de la iglesia o las aburridas reuniones de cumpleaños en casa de familiares, las cuales terminaban normalmente temprano y dónde se bebida licor con mucha moderación. Cuando ella entró en la preparatoria comenzó a entender que había un mundo diferente más allá del que ella conocía, allí se hizo amiga de Arlene Rogers, ella había sido criada diametralmente opuesta a la manera en que Kalie lo había sido. Era muy abierta y liberal, hablaba de sexo y relaciones con soltura y desparpajo, haciendo que Kalie se sonrojara en más de una ocasión cuando conversaban. Arlene le presentó un mundo desconocido por completo a Kalie, con ella aprendió a maquillarse aunque se limpiaba cualquier vestigio del mismo antes de regresar a su casa. También le enseñó a fumar y a beber, aunque a Kalie no le gustó fumar, le pareció tonto absorber humo para después echarlo afuera, también probaba las bebidas aunque no todas les gustaba, le encantaba el vino y el brandy, no así la cerveza ni el whisky. Arlene la invitaba a diferentes fiestas pero Kalie nunca conseguía que su padre le diera permiso, sabía que su madre era más suave y permisiva que su padre, pero ella tampoco le daba permiso para no contrariar a su esposo. Así transcurría su vida en la ciudad, la vida restringida a la iglesia y a la familia por un lado y por el otro, esa vida liberal que solo disfrutaba pocos momentos cuando estaba en la preparatoria. Kalie luchaba en su interior para no rebelarse contra la autoridad paterna pero cada vez se le hacía más difícil, ocasionalmente tenía discusiones con sus padres por los permisos de salida, las cuales terminaban generalmente dónde ella salía llorando y frustrada hacia su habitación donde daba rienda suelta a su furia y desilución. Ni siquiera las conversaciones de orientación con el ministro de la iglesia lograba calmar su espíritu rebelde. Cuando pasó a la universidad no hubo muchos cambios en las cosas, seguía viéndose restringida aunque su padre había cedido a que fuera a algunas fiestas, siempre con la limitación de horarios y de que siempre él la fuera a buscar, en eso su padre, Trevor Taylor, no estaba dispuesto a ceder ni un ápice. Para cuando ya estaba en los años finales de sus estudios sus padres estaban convencidos de que ella terminaría haciendo su voluntad en todas las cosas, las discusiones seguían casi igual solo que ahora su padre era el que terminaba frustrado, aunque no daba el permiso, porque los argumentos de ella derribaban casi cualquier obstáculo que él citara. Y cada vez más ella obtenía pequeñas victorias en esas discusiones y diferencias de opinión con su padre y cómo su comportamiento era casi siempre apropiado su padre comenzó a darle más libertades y aún le dió un empleo en la empresa como ejecutiva cuando estaba terminando el penúltimo año de su carrera para que se familiarizara con el negocio y con el manejo de la empresa.

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